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Una
fábrica de cuchillas en busca de nuevos mercados
Héctor Martínez e Hijos es una
PYME que se dedica exclusivamente a la producción de cuchillas para
rebajadoras y descarnadoras utilizadas en la industria curtidora. Elaboran
60 pasos distintos de cuchillas y cubren con ellas la mayor parte de la
demanda del mercado argentino. En la última década abordó el mercado
latinoamericano y europeo.
“Nuestras principales
ventajas están en los estrictos controles de calidad en todo el proceso de
fabricación, que mantenemos un stock permanente lo que permite una
entrega inmediata en cualquier punto del país. Asimismo, los precios son
muy competitivos a nivel Nacional e Internacional, así como una calidad y
rendimiento que cubre las más altas exigencias de la Industria curtidora.
Otro aspecto importante que nos diferencia es nuestro servicio técnico y
de posventa”, expresó Jorge Martinez, socio gerente de la empresa
Desde
hace varios años Héctor Martínez e Hijos trabaja para ocupar una parte de
su producción en atender mercados de América latina y Europa. Asimismo,
actualmente mantiene contactos con distribuidores en países de Cercano
Oriente, en busca de encontrar un mecanismo de atención de esa región.
La historia de la
empresa se remonta a 1934, año en que Marcelino Martínez –abuelo de Jorge-
fundó la empresa y comenzó fabricando cuchillas. Durante la Segunda Guerra
Mundial abastecieron a prácticamente toda la plaza local porque muy pocas
mercaderías llegaban desde afuera. Al terminar el conflicto y con el
restablecimiento del comercio internacional decidieron limitar su
producción y solamente elaborar cuchillas para máquinas especiales ya que,
por ser muy específicas, nadie las importaba. En esos tiempos, el fuerte
de la empresa era la reparación de las máquinas que se emplean en la
industria curtidora.
En el
año ‘70 decidieron comenzar a expandirse y en el ‘72 compraron el primer
horno. Fueron fabricando maquinarias para autoabastecerse, para hacer las
pruebas propias y para tener su propio horno de tratamiento térmico porque
el objetivo de la empresa fue que todo el proceso productivo se realizara
en sus talleres y sin la participación de terceros. “Durante 4 o 5 años
nos concentramos en desarrollar un método para fabricar un producto
competitivo y después abastecimos por dos años a unos grupo de clientes
argentinos. A partir del año 1978 salimos directamente al mercado para
competir con los productos extranjeros”. Entonces dejaron paulatinamente
de dedicarse a la reparación, que se abandonó por completo en 1980, y se
especializaron en la elaboración de cuchillas.

Hoy
con una posición sólida en el mercado argentino, y con un interesante
crecimiento en la atención de clientes de diversos países de Sudamérica,
Héctor Martínez e Hijos afronta el desafío de atender a clientes de
Europa. En el viejo mundo ya esta haciendo pie en Italia y busca nuevos
horizontes.
Uno de los motivos es que
una vez solucionado el problema de competitividad que tuvo la Argentina
por el tema cambiario en la década pasada, los precios de sus productos
son sumamente atractivos. |