![]() |
![]() |
||||||||||||||
|
|| QUIMARGEN |
|||||||||||||||
|
Desde el principio fue un emprendimiento que el doctor Rafael Tomaszewski fundó en 1975 y condujo hasta ubicarla en una de las primeras empresas químicas argentinas del sector. A través de los años se incorporaron en puestos claves de la compañía, sus cuatro hijas y algunos de los maridos, conformando una sólida y muy profesional empresa familiar. Cuando falleció Tomaszewski, hace casi tres años, los integrantes de la familia que ya estaban en la empresa insistieron en que su esposa Zeida Journade de Tomaszewski se incorporara al equipo de trabajo. Actualmente, la señora de Tomaszewski lidera la empresa con tanto profesionalismo como “charme”, junto a sus cuatro hijas y tres de sus yernos. Quimargen elabora básicamente una amplia línea para el sector húmedo, con desencalantes, auxiliares de curtido y nutrientes catiónicos y cuya línea de tensioactivos se desarrolló específicamente para la industria del cuero. En los últimos años comenzaron a producir auxiliares de tintura que desplazaron a los colorantes por su bajo precio. Asimismo, para el sector terminación producen bajo la marca Quimarfil, un estuco, que en la tapicería o en la capellada permite mejorar las clasificaciones En los últimos dos años, los cambios económicos que vivió la Argentina no fueron fáciles para la operatoria de las empresas, pero Quimargen atiende a un conjunto de curtiembres líderes que son fuertes exportadores. Con la mejora del consumo en el mercado interno, la empresa debe hoy ampliar su atención hacia el sector curtidor local. Debido a la devaluación de la moneda y la falta de créditos en el exterior que soporta el país luego de su “default”, muchas curtiembres que importaban productos químicos desde Europa, prefieren hoy comprar a productores locales. La razón es que éstos trabajan al mismo nivel de calidad y entregan “just in time”, lo que implica un menor costo financiero para las procesadoras de cueros.
Quimargen dedica actualmente esfuerzos en el desarrollo de la "customización" de sus productos, que implica trabajar mancomunadamente con los clientes. Esto se logra mediante la realización de actividades conjuntas en ambos laboratorios, y la cuidadosa consideración de las opiniones de aquellos. El intercambio de información le permite al comprador conseguir un producto “a medida” en vez de uno estándar y, a su vez, se genera entre las dos empresas una relación más estrecha La empresa recertificó recientemente las normas de calidad ISO 9002. Para ellos, además de ser un requisito para las ventas, las normas sirven internamente para mejorar el orden y facilitar el flujo de información. “Creo que su aporte más importante es que ya no se debe esperar a que el producto esté terminado para hacer el control de calidad. Siguiendo estas reglas, los buenos resultados se chequean desde el principio. Además, nos ayudan a coordinar mejor el trabajo, aunque a veces se pierde en ellas tiempo y palabras” -opina Zeida Tomaszewski. La certificación de la ISO versión 2000 exige ponderar la opinión del cliente, lo que se puso en práctica mediante un sistema de encuestas. Esto les permitió evaluar tanto el servicio técnico como la atención personal. Resaltan que, además de servir para cumplir con la norma, las respuestas les ayudaron a mejorar la comunicación y, en algunos casos, a resolver problemas puntuales. Recibieron, por ejemplo, una queja donde se afirmaba que la identificación de los productos no era buena. Investigando el tema, descubrieron que en algunos casos que utilizaban servicios de transporte de larga distancia de terceros, sus cajas eran despachadas junto con mercaderías diversas, que con el roce borraban o despegaban las etiquetas. Solucionaron esta cuestión utilizando un doble etiquetado. Desde hace varios años Quimargen se abrió a mercados externos, trabajando en principio con los países limítrofes. En Brasil, su incursión es más fuerte; cuentan con una sucursal administrada por personal local y que recibe apoyo técnico desde Argentina. Sin embargo este mercado no es sencillo porque si bien es muy grande, compiten en el con firmas muy bien posicionadas. Formaron un equipo de trabajo que se reúne semanalmente y que incluye a Zeida Tomaszewski –actual presidente-, a sus cuatro hijas (María Elina, María Andrea, María Laura y María Eugenia), a Martín Janisch, gerente de ventas y a Ricardo Alonso, jefe de planta. Su objetivo es reafirmar los objetivos y la política de Quimargen. “Aunque las metas son claras para todos, nos dimos cuenta de que la compañía debe generar una esencia o idea orientadora que no cambie con el tiempo. Además, queremos limar cualquier aspereza que pueda surgir por ser una familia o por los problemas típicos que pudieran aparecer por la convivencia”, recalcó Zeida Tomaszewski.
“Quimargen produce con desarrollos propios, siempre apuntando a la calidad y la mejor tecnología” sostienen. Actualmente para el sector ribera elabora auxiliares de pelambre, redistribuidores de grasa, auxiliares de curtido y piquelado, gama de recurtientes sintéticos y resínicos, acrílicos, ceras de brillo para gamuzas, recurtientes de cromo sintético en base de sales de aluminio, humectantes y, muy especialmente, los depilantes. También el crecimiento estuvo vinculado con la línea de recurtientes sintéticos, en la que entre otros productos se encuentra un recurtiente para blanco, que es de máxima solidez-luz. Este, el Quimartan CB, según la empresa, es uno de los dos o tres mejores del mundo en su tipo. Asimismo, el éxito de su estuco Quimarfil, hizo que la empresa comience a planificar el lanzamiento de otros productos para el sector terminación. Con este panorama y nuevos proyectos siempre vinculados a la industria del cuero, Quimargen se acerca a cumplir sus 30 años. En este período, buscará consolidar su presencia en el mercado argentino y ampliar su propuesta en el ámbito latinoamericano. |
|||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||
|
|||||||||||||||