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|| ARGENTINA |
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Protegen al sector calzado,
“pero no es suficiente” Los industria del calzado de argentina obtuvo la extensión hasta diciembre de 2007 de las salvaguardias que protegen a la industria doméstica. La resolución fue anunciada por el ministerio de Economía, teniendo como referencia los acuerdos que realizó recientemente el presidente Néstor Kirchner con las autoridades de China. Mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial se extendió hasta el 31 de diciembre de 2007 la norma que establece Derechos de Importación Específicos Mínimos (DIEM), de hasta el 35%, a productos originarios de los estados miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La protección que se estableció en el marco de la OMC para el rubro del calzado, supone una considerable mejora en las condiciones del sector ya que, hasta ahora, la renovación era semestral A fines del 2004, Argentina aceptó reconocer a China su calidad de “economía de mercado”, pero puso como condición la posibilidad de proteger a sectores de su industria que podrían ser afectados por las importaciones de se país. Algunos de esos sectores son el calzado y la marroquinería. En referencia a esta medida, el presidente de la Cámara del Calzado, Alberto Sellaro, precisó que la norma "apunta a armonizar los precios de los productos de alta performance de marcas internacionales fabricados en los países del sudeste asiático". De esta información se extrae que se protegería sólo a un rubro dentro de esta industria, ya que se trata de calzados deportivos de alta exigencia, que no responden a una demanda masiva. Por otra parte, existen gestiones tanto de calzado como de las manufacturas de cuero, para lograr una mayor restricción a las importaciones. Según los empresarios del sector, la medida anunciada “no es suficiente protección para competir con industrias que en otros países tienen asistencia y beneficios tanto a niveles nacionales como regionales”. Desde 1992 a 2002 la industria argentina perdió competitividad por la política cambiaria impuesta por gobierno de Carlos Menem, lo que permitió la importación masiva de productos a mucho menor precio que los costos internos de producción de esos bienes. Esta situación provocó el cierre de miles de empresas, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, y la caída de más del 50% de la población del país bajo la línea de pobreza. A partir del 2003, esta circunstancia comenzó a revertirse gradualmente, pero la recuperación económica argentina peligra, si no se asegura la recuperación de industrias que ocupan mano de obra en forma intensiva. |
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