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|| MÉXICO: ESPECIAL |
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En una entrevista con CueroAmérica, Pedro González García, presidente de CICEG, la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato, México, habló de los temas que más preocupan a la industria local, entre ellos las importaciones y el contrabando, y resumió las acciones y de los proyectos que se están llevando a cabo durante su gestión.
Para comenzar, García explicó que el ingreso de calzado importado de diferentes orígenes era un problema muy serio para la producción local. Comentó que la CICEG estaba actualmente intentando prevenir el contrabando mediante diversos mecanismos, entre ellos la colocación de peritos en los puntos importantes de ingreso de cargas y el trabajo conjunto con la administración de aduanas. “Por otro lado, buscamos reconquistar el mercado nacional mediante una mejora en nuestros productos, tratando de ofrecer una opción que sea mejor que lo importado”, declaró. García mencionó una serie de programas que se habían puesto en práctica para lograr sus objetivos, entre ellos el CONALEP, una escuela del gobierno donde se preparan técnicos para la industria. Aseguró que lo importante era difundir la cultura de este tipo de emprendimientos para que más empresas se aseguren que sus empleados cuentan con la calificación adecuada. Según las cifras de CICEG, el sector del calzado de México está conformado en un 70% por microempresas, en un 20% por firmas medianas y en un 10% por compañías grandes o extra grandes. “Queremos que tome impulso toda esa fuerza que viene de abajo, de las micros. Éstas son en su mayoría emprendimientos familiares en los que queremos ir instalando una cultura de mayor profesionalización para obtener mejores productos y alcanzar una mayor competitividad”, declaró. Agregó que justamente este sector era el que siempre se lamentaba de que la cámara no se acercara a ellos ni intentara facilitar su trabajo, pero García aclaró que ahora estaban intentando fortalecer los vínculos y, al mismo tiempo, acercarse a cámaras paralelas, entre ellas las de curtiduría y proveeduría. “Debemos partir de una idea de consenso. Los zapateros nos quejamos de que no tenemos las materias primas para ser competitivos y ellos se lamentan de que nosotros no vayamos a verlos. Nos hace falta comunicación y contacto, así que estamos trabajando en eso”, enfatizó. Explicó que la realidad de las empresas de distinto tamaño era totalmente diferente y, por ese motivo, los programas destinados a unas no iban necesariamente a beneficiar a las otras. Presentó el ejemplo del programa Diseño y Moda, en el que se estaba intentando tener bien claro a quién se quería beneficiar y de qué manera, para obtener los resultados esperados. “Estamos trabajando en todo lo que es defensa de la industria, en los aspectos legales, en los aranceles que protegen lo nacional. Queremos tener bien claro nuestro escenario futuro porque si tenemos una visión clara de cómo queremos estar, entonces podemos ordenar nuestras acciones en esa dirección”, resumió el presidente de la CICEG. Comentó que habían gestionado créditos para microempresas, que generalmente no son sujeto de estas prestaciones en México, ya que para muchas de ellas una cantidad de dinero pequeña en términos absolutos significaba la diferencia entre poder trabajar o dejar de hacerlo. “Se estableció un programa donde la Nacional Financiera otorgó millones de pesos en créditos sin garantías para estas personas, y tuvimos la satisfacción de saber que no quedó ni un centavo en cartera vencida. Creo que esto va a dar resultado y va a beneficiar a estas compañías”, agregó. Pedro García mencionó un proyecto de ley que en este momento estaban promoviendo en el Congreso. La nueva norma equipararía al contrabando con el delito organizado y CICEG espera que, de aprobarse, se lleve adelante por querella o denuncia y no por oficio, para evitar que afecte a personas inocentes. Además, la cámara del calzado participa en una comisión que creó el gobierno para luchar contra el contrabando. Se reúnen mensualmente para analizar esta cuestión e informarse del desarrollo de la lucha contra este delito. Por otra parte, recalcó la importancia del tema de la exportación. “Nos está costando sangre salir a los mercados internacionales. Ahora estamos esperando el Tratado de Libre Comercio con Japón. Con la cuota actual sólo tenemos una probada de ese mercado, pero yo creo que con el tiempo nos van a ir abriendo las puertas y crecerá en importancia”, opinó. Lamentó la competencia “despiadada” de China en Estados Unidos, donde estaban intentando ser más competitivos en base factores como el diseño, los materiales y el acabado. Explicó que los microemprendimientos carecían de la estructura necesaria para exportar y, por ese motivo, estaban intentando fomentar esa actividad en las compañías de mayor tamaño. Lamentó que por el tipo de cambio se hiciera tan difícil competir en el mundo, especialmente contra los productos de China cuyos precios eran tan bajos. “Me queda muy claro que China está despedazando a muchísimos mercados y no sé si habrá una reacción mundial que pueda contrarrestar esta situación, porque no se da solamente en el rubro del calzado. No entiendo por qué la actitud del mundo es tan pasiva”, declaró. Con respecto a la moda, explicó que estaban tratando de encontrar un método que les permitiera “empatar toda esa riqueza que tenemos nosotros con el mundo, porque los artistas o los creativos necesitan llegar a las empresas y salir al mercado internacional con algo usable, que tenga los valores de México pero a su vez sea compatible con los de las otras naciones”. Aclaró que se debía tener en cuenta la diferencia entre el diseño para los compradores locales y para los de afuera, ya que a nivel interno se podrían sustituir las importaciones si se ofrecía lo adecuado. Con respecto a los proyectos más concretos, explicó que básicamente incluían la búsqueda de más créditos para las microempresas, el fomento de la tecnología y la capacitación, la promoción de las exportaciones y la sustitución de las importaciones. |
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