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|| MERCADOS |
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Las empresas aguardan con muchas expectativas la posibilidad de que China revise su sistema de impuestos a la importación y del impuesto al valor agregado (IVA). Aseguran que los cambios podrían implicar fuertes efectos a nivel nacional e internacional. El mundo empresario, tanto local como extranjero, que trabaja en China presiona para que el gobierno chino abandone una serie de nuevas regulaciones que se aplicarán a partir del 2006. Aseguran que lo hacen “para mantener la competitividad de la industria del cuero y proteger su mercado doméstico de trabajo”. Estas regulaciones conciernen a la importación de pieles en bruto y apuntan a evitar la evasión impositiva, una actividad ilícita muy frecuente en China gracias a la gran cantidad de empresas conjuntas radicadas allí. Sin embargo, una dificultad que podría surgir con las nuevas leyes afectaría a los productores y exportadores de artículos terminados, ya que deberán pagar los impuestos exigidos y esperar meses para recibir los reembolsos correspondientes. Esta circunstancia pondría a ciertas empresas en serias dificultades. Según el sector empresario, de ponerse en vigencia el 1 de enero de 2006 las nuevas medidas, el comercio internacional de algunos productos podría disminuir y la competitividad china verse afectada. Al mismo tiempo, un número relativamente importante de puestos de trabajo se perderían. Se asegura que las compras por parte de empresas chinas han mermado, aunque no se sabe si es por la incertidumbre que genera la nueva legislación o por el habitual descenso en las actividades que precede a los festejos del Nuevo Año Lunar. |
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