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|| ARGENTINA |
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Una de las últimas medidas adoptadas por el ex ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna significa un serio riesgo para la industria curtidora y el resto de la cadena de valor cuero. El funcionario intentó resolver el fuerte aumento los precios de la carne, que generó inflación aplicando medidas sobre el sector frigorífico -aumentó las retenciones a las exportaciones cárneas. Paralelamente bajó el arancel de las pieles crudas, piqueladas y en wet blue, que abre la posibilidad de que los cueros salgan del país sin valor agregado.
Apenas conocida la medida dispuesta por el ahora ex ministro Lavagna, la Cámara de la Industria Curtidora, CICA, advirtió que por esa decisión “se perderán miles de puestos de trabajo y cientos de millones en exportaciones de productos con valor agregado”. Explicó que “la industria del cuero considera inadmisible la medida recientemente anunciada por la cual se reduce del 15 al 8% el derecho de exportación de los cueros frescos, salados, piquelados y wet blue. Con la excusa de intentar reducir el precio de la carne, el Ministerio de Economía fomenta la exportación de materia prima en perjuicio de la cadena de valor del cuero, un sector mano de obra intensivo”. CICA aseguró que “la implementación de esta medida tendrá, como primera repercusión, la salida al exterior de una gran parte de los cueros salados, es decir sin curtir; lo que llevará a una situación crítica a toda la cadena de valor del cuero. Fundamentalmente implicará, en forma progresiva, la eliminación de puestos de trabajo en la industria curtidora desalentando también las inversiones futuras del sector. Vale decir que por cada 1000 cueros crudos que se exportan se generan aproximadamente US$ 36.000, cifra que se incrementaría hasta US$ 98.000, si los cueros exportados fueran industrializados en el país y hasta US$ 500.000 si fueran manufacturas”. Esta medida, de permanecer, tendrá una consecuencia directa sobre la industria del calzado y la marroquinería, ya que se producirán aumentos en el precio del cuero curtido para el mercado interno ya que la medida generará una fuerte escasez de esta materia prima, que es limitada. Los curtidores sostienen que la decisión de Lavagna “se apoya detrás del argumento falaz del sector frigorífico sobre que el precio del cuero incide significativamente en el precio de la carne”. El comunicado asegura que “los frigoríficos, desde hace más de 30 años han intentado que se permita la exportación de cueros crudos como en la época de la Colonia, pero incluso los gobiernos más liberales de la historia reciente de nuestro país se han resistido; lo que confirma la regresión que esta medida significa y el claro privilegio de intereses particulares por sobre el crecimiento de la industria nacional en su conjunto”. El empresariado rechaza la medida además “porque consideramos que se implementa con un criterio de compensación para el sector frigorífico por la suba de 5 a 15% de las retenciones a las exportaciones de la carne, y que lo único que va a lograr es poner en riesgo la continuidad de una industria conformada por más de 2000 empresas, que emplea a 60.000 trabajadores en forma directa y que tiene un potencial de crecimiento para triplicar esa cantidad”. Concluye diciendo que “si bien el sector curtidor ha intentado acompañar al Gobierno en todas las medidas tomadas hasta el momento que privilegiaban la producción nacional, en este caso es inadmisible que se favorezca la exportación de cueros sin curtir, es decir sin procesamiento industrial, porque de esta forma se entrega la materia prima que generará trabajo en otros países, eliminando puestos de trabajo en el nuestro y atentando claramente contra la reindustrialización del país”. Cabe destacar que el conjunto de las cámaras y asociaciones del sector enviaron una carta al presidente argentino, Dr. Néstor Kirchner, pidiendo su intervención ante una medida que, en forma evidente, afectará gravemente el desarrollo de estas industrias. |
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