NICARAGUA

 

La salida del cuero salado pone en crisis a la industria

Las pieles se exportan saladas y las industrias del cuero de Nicaragua se quedan sin su materia prima esencial. Tenerías y fabricantes de manufacturas de cuero están en un doloroso camino que los lleva al cierre si el gobierno no toma cartas en el asunto, aplicando cabalmente una ley que protege la existencia de una industria que tiene una larga tradición en el país.

 


 

Nuestra colega Marisela Caldera de El Nuevo Diario de Managua, publicó 28 de mayo un conmovedor informe sobre el sector nicaragüense que nos sentimos obligados a reproducir, a la espera de un cambio en la situación.

 

Nicaragua era famosa por la confección de zapatos y fajas de cuero, pero nada va quedando ante el huracán de la globalización. Hoy todos los cueros se venden al extranjero y en el país no queda nada, mientras las tenerías comienzan a parecerse a las antiguas desmotadoras de algodón, donde reina la ruina

 

En la medida que uno se adentra el silencio y el vacío abruman. Las máquinas están calladas. No hay quien las opere. Los bancos y los batanes están solitarios, en la penumbra. No hay un solo cuero. Así han sido las últimas semanas en la Tenería Bataan, la más grande de Nicaragua.

 

Pero Bataan no es la única tenería con este problema. El paro es nacional. Cuatro tenerías grandes, seis medianas y 35 pequeñas no tienen cuero para procesar, según Silvio Salinas, Gerente propietario de la Tenería Centroamericana.

 

El mejor material es exportado como “cuero salado”, sobre todo hacia México. Lo que queda es de baja calidad, pero es vendido a las tenerías locales a 27 dólares cada piel. Hace poco el precio era de 21 dólares, según Jorge Sáenz, jefe de Producción de la Tenería Bataan. Pero las empresas no pueden soportar ese precio.

 

Como resultado la Tenería Bataan ha tenido que suspender labores y enviar a sus 70 trabajadores de vacaciones forzadas, aunque pagadas. No se sabe cuándo volverán. Esta empresa está sufriendo pérdidas mensuales de 25 mil dólares desde hace tres meses.

 

La Tenería Centroamericana también está paralizada. “No deberían mandar todo el cuero al exterior”, dijo Salinas. “Sin materia prima no hay nada”, indicó Sáenz.

 

Cinco mil clientes, pequeños y medianos empresarios del cuero en Estelí, Juigalpa, Camoapa, Masaya y Managua han dejado de recibir cuero desde León. Según Sáenz, también han paralizado las operaciones.

 

El gerente de Tecalsa, Carlos García, informó que antes recibían 350 pieles semanales en su fábrica ubicada en Masaya. Ahora sólo reciben 70. Según García, esta cantidad proviene de lo que aún queda en las bodegas de algunas tenerías.

 

Tecalsa está trabajando sólo dos días a la semana, pero le paga a sus 80 trabajadores como si lo hicieran toda la semana. “Las pérdidas son incalculables”, dijo García, quien espera una pronta solución a esta crisis.

 

“Estamos perdiendo presencia y participación en el mercado nacional”, se quejó García. El gerente de Tecalsa se preguntó cómo será el impacto en los pequeños y medianos trabajadores del cuero.

 

El señor Juan Manuel Duarte, reconocido talabartero de Camoapa, está prácticamente retirándose de su oficio de décadas. La Tenería Bataan dejó de abastecerlo, entonces fue a buscar cuero a Masaya y luego a Juigalpa.

 

“Apenas logro comprar dos o tres cueros al mes”, dijo el señor Duarte. “Además, está carísimo, a 36 córdobas el pie de cuero de tercera. Antes un pie de cuero de primera costaba unos 27 córdobas.

 

El efecto se multiplica en la medida en que se llega a las pequeñas zapaterías, y el calzado nacional, otrora orgullo del país, es cada vez menos visible en las tiendas del ramo, y es reemplazado por el importado.

 

Lo usual en estos tiempos es encontrarse sobre todo con calzado traído de los Estados Unidos, resto de Centroamérica, Colombia, Brasil y China. Al calzado nuevo se suma aquel importado como “paca”, sobre todo desde Norteamérica.

 

Salinas remarcó que el calzado traído como “paca” y el calzado chino elaborado con imitaciones de cuero, sobre todo plástico, están captando la atención de los compradores de más bajos ingresos.

 

La cadena del problema

Para el señor Iván Aguilar Fiallos, Gerente General de Bataan, este problema es una cadena que inicia en el potrero. “Los ganaderos no le dan el verdadero valor al cuero, lo venden al matadero únicamente como un bulto, y no como lo que es”, dijo Aguilar Fiallos.

 

“Los del matadero se aprovechan y nos lo venden a nosotros a un precio internacional, pero la calidad del producto no es buena”, añadió. La mayoría de la veces las pieles llegan a las tenerías cargadas de residuos de distinto tipo (sangre, grasas), lo que encarece el proceso en la tenería.

 

Según Salinas y García no se cumple con la Ley 223, promulgada en 1996 para el fomento de la industria del cuero y del calzado. En su artículo 1º autoriza “al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) a orientar la exportación de pieles semiprocesadas o cueros terminados producidos en el país o pieles en bruto, sean frescas, saladas, secas, encaladas o piqueladas”.

 

Es lo que el Mific ha hecho desde los 90. Los dueños de tenerías consideran que las cantidades autorizadas para exportar en tiempos recientes son de tal magnitud que se ha dejado de proteger a la industria nacional del cuero. Dicha ley también indica en su artículo 3º que “el Ministerio de Economía y Desarrollo deberá suspender temporalmente la exportación de pieles en bruto y semiprocesadas de que habla el artículo 1º de esta ley, así como de cueros terminados cuando los gremios interesados demuestren fehacientemente el desabastecimiento gravoso de materia prima en el país”.

 

Por meses, distintos líderes del sector cuero demandaron al Mific suspender los montos autorizados para exportar, dado el desabastecimiento que sufren. Finalmente, el pasado 22 de mayo se reunieron con autoridades de este ministerio para que el artículo tres se aplique con la intención de proteger la industria nacional del cuero.

 

El Mific entendió el reclamo de los dueños de tenerías después de analizar las exportaciones de cuero y ganado en pie y las cantidades que quedan para el mercado nacional. Un tercer elemento puesto en la mesa de discusión fue la baja calidad de la piel que se está ofreciendo actualmente.

 

Un acuerdo fue prohibir terminantemente la salida de pieles saladas y ganado en pie, además, los mataderos tendrán que asignar el 30% de sus pieles al mercado nacional.

 

Dentro de los acuerdos también se encuentra la elaboración de una estrategia integral de sostenibilidad por el sector del cuero y del calzado, cuantificar la demanda real de los talabarteros y que éstos soliciten el producto de manera formal a la Dirección de Fomento, para realizar efectiva la compra quince días después de la solicitud.

 

Todos estos acuerdos fueron ratificados en la reunión, sin embargo, aún las partes interesadas no han firmado ningún documento. Según Salinas, ellos ven con buenos ojos este acuerdo con el Mific, pero de no ser puesto en vigencia en breve tomarían medidas drásticas que podrían llegar hasta la huelga y plantones.

 

Un aspecto poco analizado hasta ahora, dado que la crisis se remonta hasta la década de los noventa, es el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Varios talabarteros han observado que la crisis empeoró desde 2006, cuando entró en vigencia el DR-Cafta.

 

“El problema es que todo el cuero se está exportando”, dijo Silvio Salinas. “Esperamos que con este acuerdo la situación cambie y se deje de exportar tanto cuero y ganado en pie”. La pregunta es: ¿será más fuerte un acuerdo ministerial que los alcances de un acuerdo suscrito por el Estado de Nicaragua?

 

Fuente: El Nuevo Diario (Nicaragua) 28 de mayo de 2007

 

La tenería Bataan, como toda la industria del cuero en Nicaragua, está quedando vacía

 


   

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