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La era del trabajo muy barato en China parece terminarse Los cambios en la política laboral de China, iniciados en enero del 2008, parecen marcar el fin de una época: el tiempo de los costos laborales súper bajos. Estos, junto a otras medidas de estímulo aplicadas por Beigin, generaron grandes inversiones industriales y, en igual medida, graves problemas a las empresas instaladas en la mayor parte de los países del mundo.
Como se ha dicho en otras oportunidades en CueroAmérica, la historia de la instalación masiva de empresas en un país asiático para aprovechar los costos laborales baratos, aceptados por una población con grandes niveles de desocupación, comenzó al finalizar la Asegunda Guerra Mundial. El primer país fue el desvastado y derrotado Japón, en el cual las empresas norteamericanas encontraron leyes flexibles y operarios bien dispuestos. Cuando la mejora del nivel de vida se los permitió, aquellos trabajadores reclamaron mejoras. Frente a esa situación las empresas optaron por emigrar. Así fueron pasando en estros sesenta años, a Corea, a Taiwán y a China y también a otros países del Sudeste Asiático como Tailandia, Singapur, Vietnam, etc.
Desde que China inició su apertura hacia el capitalismo, admitiendo la instalación de empresas extrajeras, ha habido permanentes denuncias en el mundo sobre su régimen laboral y también sobre los insólitos beneficios y prebendas que otorgaba el estado a esa compañías, y que eran imposibles de encontrar en el resto del mundo.
Por este motivo, el cambio en las leyes laborales que esta implementando el gran país asiático, más allá de sorprender, dan la convicción a algunos analistas para decir que “La era del trabajo muy barato en China parece terminarse”.
La información que aparece en algunos medios se apoya en historias reales para ejemplificar como fue este proceso. Así cuentan que el empresario Tim Hsu comenzó a fabricar lámparas hace más de 20 años en Taiwan. Y como decenas de miles de otros dueños de fábricas de Taiwan, Hong Kong y Macau, cuando China Continental abrió sus puertas el transfirió sus operaciones para la región de Guangdong, en el delta del Río de la Perla, en el sur de China. Esas empresas fueron las primeras en llegar a la otrora China comunista, por manejar el idioma y conocer la idiosincrasia del país.
Allá él estableció su empresa, la Shan Hsing Lighting, en un rincón adormilado de arrozales y granjas de patos denominado Dongguan. Desde ese momento hasta ahora, la región creció y se transformó en la mayor base industrial del mundo en una serie de sectores, como los de productos electrónicos, zapatos, juguetes, mobiliario e iluminación.
La combinación de bajos salarios, reglamentación mínima y una moneda barata era imbatible. Hsu estaba tan confiado en el futuro de Guangdong como la "fábrica del mundo" que invirtió US$ 7 millones en instalaciones mayores, que comenzaron a operar este año. Ahora, muchos de los fabricantes chinos - entre ellos la Shan Hsing - están viviendo el tipo de reestructuración que impactó a muchas industrias de los Estados Unidos, una generación atrás.
Una nueva ley laboral china entró en vigor en 1º de enero hizo subir considerablemente los costos en un mercado de trabajo ya apretado. La disparada en los precios de commodities y energía, así como la eliminación por parte de Beigin, de políticas que favorecían a los exportadores, están complicando a los industriales instaladas en el país.
La valorización del yuan, la moneda china, ya redujo los márgenes, llevó a miles de fabricantes a la suspensión de pagos y puso en riesgo el papel de China como el mayor exportador de productos baratos.
La nueva fábrica de Hsu está operando a sólo un 60% de su capacidad, y él prevé que la mitad de las fábricas de lámparas en China -casi todas funcionando en Guangdong- tendrán que cerrar sus puertas este año.
"Fábricas de calzados, de ropas, juguetes, muebles, todo el mundo está cerrando las puertas", dice Hsu. Y no es sólo Hsu que está alarmado. "Pasamos 20 años construyendo nuestra industria - de cero hasta llegar a ser a una de las mayores del mundo", dice Philip Cheng, presidente de la Strategic Sports, responsable por mitad de la oferta mundial de cascos para motociclistas y ciclistas y dueña de 17 industrias en el delta del Río de la Perla. Cheng dice: "Estamos muriendo.". Explica que ya tuvo márgenes del 8%, pero que sus márgenes hoy son casi nulos.
Es difícil lograr estadísticas amplias sobre el cierre de fábricas. Pero la Federación de Industrias de Hong Kong prevé que un 10% de las estimadas 60 mil ó 70 mil fábricas controladas por Hong Kong en el delta del Río de la Perla cesarán sus actividades este año. En los últimos 12 meses, 150 fábricas de calzados proveedores sus proveedores cerraron las puertas en Dongguan, según la Asociación Asiática de Fabricantes de Calzado.
Algunos dicen que van a desaparecer más industrias aún con el enfriamiento de la demanda norteamericana. Jonathan Anderson un analista del UBS espera un crecimiento general de las exportaciones chinas de sólo un 5% o menos para este año.
Por su parte las autoridades económicas chinas manifestaron poca preocupación hasta ahora. Los cierres de actividades están alcanzando esencialmente a los exportadores que agregan menos valor, que son intensivas en mano de obra, que generan mucha polución y que usan energía en forma ineficiente.
Beigin ahora quiere industrias más limpias, que fabriquen productos de más calidad para el mercado local, de automóviles y aviones, productos de biotecnología y software. Ese énfasis no sólo ayuda a incrementar el consumo doméstico -un objetivo nacional crucial- como también reduce fricciones internacionales resultantes del cada vez mayor superávit comercial.
"No estamos abandonando a los exportadores", dijo Huang Huahua, gobernador de Guangdong el 8 de marzo pasado. "Pero vender en el mercado interno es bueno para el país, bueno para la comunidad y bueno para el pueblo."
Aun así, suponen que los cambios en la base de manufactura probablemente impactarán más y serán sentidas más ampliamente de lo que creen las autoridades. Hasta ahora, la mayoría de los cierres de fábricas tuvo lugar en Guangdong, pero las dificultades no están limitadas a esta región.
Cuando más de un centenar de fábricas pertenecientes a surcoreanos cerraron las puertas durante el Año Nuevo chino en la Provincia oriental de Shandong, la 1.500 kms del delta del Río de la Perla, miles de trabajadores se quedaron sin empleo - y los salarios no fueron pagados.
Las mayores compañías multinacionales también pueden estar volviendo a pensar su situación. Un informe de la Cámara Americana de Comercio en Shanghai detectó que más de la mitad de los fabricantes extranjeros en China cree que el país está perdiendo su ventaja competitiva en relación a países como Vietnam y la India.
Casi un 20% de las empresas investigadas analizan las posibilidades de dejar China. "Lo que hay de notable en eso es que la globalización es en serio y China ya no es la misma", dice Ronald Haddock, vicepresidente en la consultoría Booz Allen Hamilton, que escribió el informe. La suba del yuan puede ser el mayor factor individual que lleve a una relocalización de las compañías. Pero las políticas de otros gobiernos están contribuyendo a la crisis.
El año pasado, Beigin decidió reducir o anular descuentos tributarios sobre más de 2.000 ítems aplicados para producir bienes exportables. El impacto ha sido enorme.
Fuertes cambios que agitan el mercado chino Después de estipuladas nuevas leyes sobre derechos laborales, el 1ero.de enero de este año, el mercado chino pasa por algunas dificultades y en algunos lugares por una verdadera “caza de trabajadores calificados”, a los cuáles se les ofrece hasta el doble del sueldo habitual.
La dificultad en encontrar mano de obra fue confirmada en la tradicional "feria del trabajo" que se realizó en febrero, donde quedaron descubiertos 3 mil puestos de trabajo, a pesar del aumento del 13% en el salario mínimo.
Esta dificultad, unida a las nuevas normas establecidas por Pekín, que prevé buen tratamiento a los trabajadores, pago de horas extras, entre otros cambios, están alejando algunas actividades industriales en Guandong.
Después de la nueva Ley aproximadamente un 15% de los fabricantes de calzados locales optaron por cerrar o emigrar hacia otros países. Los preferidos son Bangladesh, India, Indonesia y Pakistán.
Algunas multinacionales ya avisaron que desean ir a Vietnam. La nueva legislación prevé tutelas más eficaces para los trabajadores (salario mínimo, obligación del pago de horas extras, indemnización para los despedidos, mayores dificultades para la contratación de trabajo temporal, etc), pero, sobre todo, entra en un cuadro general de reformas económicas asumidas para “enfriar” el impetuoso y desarticulado crecimiento productivo, y también para atenuar las contradicciones sociales más visibles.
Las drásticas medidas tomadas para recuperar la imagen de los productos chinos después de algunos escándalos –medicamentos, juguetes y alimentos que colocaban en riesgo a los consumidores– confirmaron la firme intención del Gobierno para obtener resultados concretos.
Completando el cuadro, China presentó una reforma fiscal que abolió la bonificación para los inversores extranjeros (tasa reducida a un 15%), unificando la imposición sobre las rentas de empresas a un 25% (para empresas chinas era un 33%).
También debemos considerar el impacto de la revalorización del yuan, que reduce el margen de ganancias. Desde 2005 cuando fue introducida una especie de “fluctuación controlada” de la moneda, descartando la rígida relación cambiaria con el dólar, el yuan fue valorado en un 12,5% y según varios analistas podrá aún crecer, un 10% en 2008.
Enfriar la economía para algunos países puede parecer un absurdo, pero para un país que hace seis años camina en ritmo de dos dígitos es una realidad. Dentro de este contexto, en 2008 está prevista una reducción del ritmo, pasando del 11,5% del año pasado a un 10,8% este año.
Así algunos analistas cuantificaron el aumento del costo del trabajo en China con la nueva Ley laboral en un 40%, por lo que se cree que para las multinacionales de todos los continentes ha llegado el momento de rehacer las cuentas.
Las primeras empresas en responder a los cambios fueron la Olympus (cuarta productora mundial de cámaras fotográficas) y la Yue Yuen Industrial (productora de zapatos para marcas famosas como Nike). Stanley Lau, vicepresidente de la asociación industrial de Hong Kong, declaró que China verá el cierre de otras fábricas.
Sin embargo, los dirigentes del país no parecen estar sorprendidos con las primeras fabricas cerradas. Zhang Yansheng, responsable por el instituto de investigaciones de la Comisión para las reformas y desarrollo, comentó: “Las industrias que usan mano de obra en forma intensiva deberán salir del país. China debe tener una industrial de alto nivel. La fábrica del mundo no debe estar basada en trabajadores de baja calidad”, dijo Yansheng.
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Los principales puntos de la nueva Ley Laboral
Contratos escritos En el inicio de cada relación de trabajo (o a lo sumo dentro de un mes a partir del inicio de la admisión del empleado) deberá ser estipulado en un contrato por escrito, en lo cual deberán estar indicados función laboral, horarios, condiciones de trabajo, duración del contrato, salario previsto y seguro social.
La nueva ley prevé contratos de tres tipos: tiempo determinado, de proyecto, y de tiempo indeterminado. Los contratos de tiempo determinado pueden ser estipulados a lo sumo dos veces entre la misma empresa y el empleado, en la tercera renovación el contrato deberá hacerse de tiempo indeterminado.
Despidos Todos los empleadores deben ofrecer un manual para los empleados, especificando detalladamente las normas y los principios generales en los cuáles se basan las admisiones de la empresa. La empresa que no siga esta regla, correrá el riesgo de no poder más despedir un empleado por “causa justa”.
En ausencia de estas condiciones, el trabajador con contrato por tiempo indeterminado se queda admitido hasta su renuncia o hasta su jubilación.
La empresa tampoco podrá más interrumpir la relación de trabajo con un empleado que haya contraído una enfermedad o sufrido accidente de trabajo y haya quedado inválido; mujeres embarazadas; u operario que haya trabajado en la empresa por un mínimo 15 años, faltando a lo sumo 5 años para su jubilación. En las empresas con muchos empleados, para despedir un número elevado de trabajadores será necesario consultar al sindicato.
No competencia La ley sobre contratos prevé reglas severas cuanto a los períodos de experiencia limitados –de prueba- a lo sumo a seis meses.
Entre las novedades está la que reglamenta los acuerdos de no competencia. Con la intención de tutelar los propios secretos empresarias y el know-how transmitido a los trabajadores, muchas empresas occidentales exigen que los empleados chinos al término del contrato asuman el compromiso de no trabajar en empresas competidoras que produzcan el mismo tipo de producto. Con la nueva ley está limitado este tipo de acuerdo siendo válido solamente para administradores y técnicos de alto nivel u otros empleados que hayan tenido acceso directo a los secretos empresarios. La norma exige también que en el acuerdo de “no competencia” haya límite de tiempo (a lo sumo dos años) y de espacio. Para compensar tal norma deberá pagarse una indemnización al trabajador.
Multas y reembolsos de daños Los empresarios que no respetaran las nuevas reglas podrán ser condenados a pagar multas administrativas, el doble del salario u otras penalidad como reembolso de los daños causados. En la práctica, para cualquier violación de la ley sobre los contratos, los trabajadores chinos tienen el derecho de demandar judicialmente a la empresa y demandar el pago de cuantías variables. Esta situación coloca los empresarios extranjeros en una encrucijada: migrar lo más rápido posible para territorios con menos restricciones o aceptar los dictámenes deBeigin.
Frente a esta nueva realidad, los trabajadores chinos, bien informados sobre las nuevas normas gracias la una fuerte campaña de comunicación, parecen estar ahora atentos para resarcirse de situación injustas.
Texto elaborado en base a informes del diario Valor Económico y de Courmoda.com (San Pablo, Brasil)
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