ECONOMÍA

 

El Asia Pacífico vive la crisis
global de un modo diferente


Siendo el Sudeste Asiático de gran trascendencia para las industrias reflejadas en CueroAmérica, no extraña ya a los lectores el espacio permanente y destacado que tienen aquí sus noticias. Por eso esta vez reproducimos un artículo del Lic. Gustavo Girado, economista especializado en esa región. En él se explica por qué la crisis internacional es soportada en mejores condiciones en esa zona de Asia que en los países centrales.



"Meses atrás, cuando la punta del iceberg de la crisis asomó un poco más sobre la superficie global, la reacción de las diferentes economías del mundo no fue homogénea. Desde entonces los analistas económicos hicieron correr mucha tinta sobre la necesidad de desempolvar los trabajos del Lord Keynes. La R. P. China no se quedó atrás, e impactó al mundo con un plan de gasto del gobierno impresionante allá por noviembre de 2008 (us$ 586 mil millones), incluso mayor al que se intentaba poner en marcha en el epicentro de la crisis, los EE.UU. Los vecinos regionales de China, por cierto, no se quedaron atrás.

Los "policymakers" asiáticos aún se encontraban resoplando por las consecuencias regionales de la crisis de 1997/1998, cuando el aumento en los precios de los alimentos y muchos commodities energéticos de fines de 2007 comenzó a impulsar procesos inflacionarios que, como si fuera poco, se sumaron a las repentinas y severas caídas tanto en el precio de los activos en sus mercados de capitales como en sus tipos de cambio, sufrieron el aumento de las tasas de interés de corto plazo y una rápida desaceleración de las exportaciones. Una verdadera "tormenta perfecta"1 en la mayor crisis global luego de la depresión económica de la década de los años treinta (en el siglo pasado).

Como se analizara oportunamente, lo que caracterizó la crisis de hace 12 años en Asia fue que se inició en una economía en vías de desarrollo y luego se transmitió hacia economías más grandes de la región primero, y luego al resto de las más importantes. Eso fue diferente. En este caso, estamos padeciendo globalmente una que se ajusta más a los libros de texto, más "clásica", que comienza en una economía desarrollada (muy) y que rápidamente se expande al resto del planeta.

Pero Asia estuvo y está demostrando que lo que le pasó hace poco más de diez años no fue en vano. No debe llamar la atención que Filipinas, Indonesia, Tailandia y Malasia estuvieran transitando relativamente mejor que el resto de sus vecinos estas turbulencias financieras. Igualmente esto no evitó que padezcan problemas económicos, pues en definitiva se trata de economías en vías de desarrollo con fuerte dependencia de sus exportaciones para crecer.

Durante los años que pasaron entre una crisis y otra, los controles sobre las finanzas públicas, las cuentas externas, los balances de las empresas y bancos fueron ajustados, reforzados. En suma, la supervisión regional pasó a ser mucho más estricta. Sin embargo, como le sucede a todo el mundo, ninguna economía es inmune a lo que está sucediendo: el retiro de los activos más líquidos que hicieron inmediatamente los inversores que no eran de la región encendió nuevamente la alarma. Si bien los gobiernos asiáticos rápidamente se dispusieron a contener esa sangría de capitales -usando todo tipo de instrumento financieros a mano para brindar liquidez a sus economías-, al restringirse fuerte la disponibilidad de crédito en las economías más importantes (destino clásico de las exportaciones asiáticas) las llevó a reducir su consumo, producción y luego inversiones, lo que termina impactando en los proveedores asiáticos.

Lo que sucedió luego fue que la caída en la actividad se produjo primero en los que la literatura estigmatizó como "Tigres" (Taiwán, Hong Kong, Corea y Singapur) y luego se transmitió a sus vecinos, vía los clásicos vasos comunicantes comerciales y financieros, lo que incluye los flujos de inversión. Esto también impactó en las muy pequeñas economías del Océano Pacífico, dada su gran dependencia del turismo, las exportaciones y con mercados domésticos muy chicos.

De allí que las políticas adoptadas intentaron compensar la fuerte caída en las exportaciones con importantes paquetes de estímulo fiscal, como mencionamos al comienzo, por un equivalente del 3,6% del PIB regional, de los cuales 1,6% se usarán en 2009. Esta actitud fue especialmente notable para los casos de China, Corea, Malasia y Tailandia, ya que la amenaza de los despidos masivos iba a constituirse en la peor fotografía de la crisis2. Por supuesto que esto pasó y continúa sucediendo, pero a un ritmo mucho menor al que debería suceder si no hubiesen tenido a lugar las políticas señaladas. A esto no ha sido ajena la política de China que, como verdadera aspiradora de productos regionales que es, al impulsar su consumo interno mantuvo con algún grado de vitalidad los canales comerciales con los vecinos asiáticos.

Aquel mayor gasto de los gobiernos tiene un lógico sentido de atenuar o amortiguar un poco el mayor desempleo que se avecina con motivo de la crisis. Las economías de mediano tamaño de la región están intentando ampliar el alcance de sus redes de cobertura social y en Indonesia, por ejemplo, fue reelaborado un plan de inyección de fondos hacia la población que ya había sido usado en 2005. En Taiwán también se implementó un sistema de entrega de bonos del gobierno para cada ciudadano de la isla que solamente pueden ser usados para el consumo dentro del país, en prácticamente todos los negocios habilitados en la isla3. Camboya y Filipinas también implementaron programas de asistencia pero que no implicaron el fondeo directo".

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Lic. Gustavo Alejandro Girado es director de la asociación Asia & Argentina www.asiayargentina.com Te.: (54.11) 4343-3958. El presente trabajo fue publicado en edición de mayo de 2009 de la Revista OrientAR
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1. Término que acuñó el Banco Mundial para ser gráfico respecto de la serie de inconvenientes superpuestos que todos estaban padeciendo.

2. Según un informe del Banco Mundial, ente enero de 2008 y enero de 2009 el desempleo registrado creció en 1 millón de personas.

3. En el caso de Indonesia, en el primer trimestre de este año unas 19,2 millones de familias recibieron dinero del gobierno, y en el caso de Taiwán, el monto de dinero era el mismo para cada habitante.


Lic. Gustavo A. Girado


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