EUROPA

 

Los productos de lujo ya no
se fabrican en el Viejo Mundo


La marroquinería estadounidense Coach no anda con misterios: sus carteras se fabrican en China e India. Calvin Klein subcontrata en Asia. Las chombas Tommy Hilfiger y Ralph Lauren se cosen en Indonesia. Entre los italianos, Prada crea parte de su marroquinería en Turquía.. Armani recurre a subcontratistas de Europa del Este y China. La británica Burberry hace sus impermeables en el Reino Unido, pero sus remeras en China.



Estadounidenses o italianos admiten sin muchos reparos que producen en otros países. La des-localización tiende a acelerarse, especialmente en el prét-a-porter y accesorios. Entre los franceses, sigue siendo un tema tabú.

"Hay dos tipos de deslocalizaciones: uno para buscar un know how que no existe en otra parte -la fabricación de zapatos o de carteras en Italia, relojes en Suiza, bordados en India, seda en China- y el otro para buscar economías con mano de obra muy barata", dice Nicolás Boulanger, de la firma de analistas Eurostaf. "Remeras se fabrican en cualquier parte; no así productos con alto valor agregado".

"¿Acaso le preguntamos a Renault dónde hace sus autos?", cuestiona Elisabeth Ponsolle des Portes, delegada del Comité Colbert, que nudea a las 70 principales maisons francesas del lujo. Asegura que en un contexto globalizado sería absurdo atrincherarse en el "100% hecho en Francia".

El Comité Colbert privilegia los empleos, el “savoir faire” (saber hacer) francés y el dominio del estilo. En otras palabras, importa más el "hecho por Hermés o por Chanel" que el "hecho en Francia".

En el Instituto Francés de la Moda, dicen otra cosa. "Vamos al desastre si el lujo se muda fuera de Francia", afirma Evelyne Chaballier, directora de estudios económicos. "Quedan pocos subcontratistas en el mundo del lujo, entre 100 y 150 empresas." Ciertos grupos de alta gama cultivan fervorosamente el "made in France", como valor primordial de exportación.

Chanel asegura que produce exclusivamente en Francia. La maison recompró siete proveedores (un plumajero, un fabricante de lencería, un bordador, un zapatero...) desde 1997 para conservar su “savoir faire”. Sólo cuando su bordador, Francois Lesage, no pudo cumplir con todas las órdenes de prét-á-porter, Chanel subcontrató en India.

Hermés asegura que lo que importa es "buscar el mejor know how", en Francia o en el exterior, en Inglaterra para los zapatos Lo-bb, en Suiza para la relojería. Los pañuelos de seda para hombres son diseñados, coloreados, tejidos y estampados en la región de Ródano-Alpes. Pero es en Madagascar, célebre por su trabajo de aguja, donde se les hace el dobladillo.

Si la idea misma de trasladar la manufactura parece desdramatizarse es también porque el saber hacer y la calidad de producción están aumentando en otros lugares. La ropa de hombre de Valentino es confeccionada por pequeñas manos egipcias; la de Hugo Boss, en Turquía; la de Kenzo y de Gi-venchy (LVMH) también se fue de Francia, hacia China o Europa del Este.

La número uno del mundo del lujo, LVMH, asegura que menos del 1% de su volumen de negocios se realiza fuera de Francia, Italia o España. Todos los bolsos Dior vienen de Italia, al igual que casi todo el calzado del grupo. En ciertos zapatos de la marca Louis Vuitton, la capellada se hace en Pondichéry, India.





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