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Bajar
salarios y ayudas del
Gobierno, las claves chinas
para ganar en plena crisis
En
vista de que la recesión global hace que consumidores y empresas
se obsesionen por los precios. En ese contexto China parece estar logrando
el mayor éxito y logra ampliar su participación de mercado
a expensas de sus competidores. La técnica empleada para estos
resultados buenos es simple: achicar aún más los salarios
y recibir cuantiosas ayudas del Estado.
Las exportaciones
de China este año ya la han llevado a superar a Alemania para
convertirse en el exportador más grande del mundo. Ahora, esas
ganancias en participación de mercado amenazan con aumentar las
fricciones comerciales con EE.UU. y Europa. Este año el comercio
mundial disminuyó debido a la recesión y los consumidores
demandan productos a precios más bajos.
No obstante, Beijing ha resuelto a mantener sólidas sus exportaciones,
y parece que ha encontrado una forma de satisfacer esa demanda. Las
fábricas chinas están recortando sus precios agresivamente,
lo que permite que el país gane terreno en viejos mercados e
incursione en nuevos. Las ganancias más notables se han dado
en EE.UU., donde China ha desplazado a Canadá, este año,
como el proveedor más grande de importaciones.
En los primeros siete meses de 2008, poco menos del 15 por ciento de
las importaciones estadounidenses provinieron de China. Durante el mismo
período de este año, la cifra alcanzó el 19 por
ciento.
En ropa tejida, por ejemplo, las importaciones estadounidenses de China
dieron un salto de un 10 por ciento hasta julio de este año,
mientras que las importaciones procedentes de México, Honduras,
Guatemala y El Salvador se desplomaron entre un 19 y 24 por ciento en
cada país, de acuerdo con Global Trade Information Services.
De algo similar se habla en todo el mundo, desde Japón hasta
Italia.
Una de las razones del éxito es la capacidad de los fabricantes
chinos para recortar rápidamente los precios al reducir los salarios
y otros costos en zonas de producción que con frecuencia dependen
de trabajadores migrantes. Los gerentes de las fábricas en Shanghai
dicen que los compradores estadounidenses están exigiendo que
hagan justo eso.
"Los compradores se vuelven cada vez más difíciles
en el regateo por precios más bajos, en especial los compradores
estadounidenses", dice Liao Yuan, director de comercio internacional
en Changrun Garment Company, que tiene su sede en China y exporta pantalones
de denim a Europa y EE.UU. "Ofrecen 2.85 dólares por cada
pantalón en una docena, cuando el precio razonable es de 7 dólares".
Debido a que China produce un portafolios diversificado de artículos
esenciales y a bajo precio, los analistas señalan que las exportaciones
del país pueden sostenerse bien en una recesión. Pocas
naciones más pueden igualar lo que ha llegado a ser llamado el
"Precio China".
La expiración de las cuotas textiles este año, en gran
parte del mundo, también le ha permitido a China incrementar
su penetración en el mercado. Sin embargo, igualmente importantes
son las políticas del gobierno que respaldan al sector de exportaciones
de este país, desde el hecho de que Beijing mantenga su divisa
débil contra el dólar hasta su determinación de
subsidiar a los exportadores mediante créditos fiscales y miles
de millones de dólares en préstamos con bajos intereses
otorgados por bancos manejados por el Estado.
En total, en la primera mitad de 2009, China exportó al resto
del mundo 521 mil millones de dólares en ropa, juguetes, electrónica,
granos y otras mercancías básicas.
La participación de China en las importaciones de muebles en
EE.UU. ha crecido del 50 al 54 por ciento, en el último año,
mientras que las exportaciones canadienses e italianas en este mismo
rubro se han desplomado un 40 por ciento desde hace un año.
En Europa, los textiles y la ropa chinos han ganado participación
de mercado en todos los países importantes, luego de que expiró
la cuota en enero.
Los líderes chinos están muy conscientes de la necesidad
de alejar a la economía de la alta dependencia en las exportaciones
y encaminarla hacia un consumo nacional más sólido. China
está ansiosa de vender productos de precios más elevados
como chips de computadoras, aviones y productos farmacéuticos,
todo lo cual producirá empleos mejor pagados y un crecimiento
económico más sano.
Muchos economistas afirman que cuando los consumidores chinos se vuelvan
más ricos comprarán productos propios. Y cuando el dólar
caiga, hará que las exportaciones estadounidenses sean más
competitivas globalmente.
Esas tendencias en conjunto podrían ayudar a volver a equilibrar
el comercio mundial, que se volvió exageradamente dependiente
de que los estadounidenses compraran productos chinos baratos y de que
China comprara deuda estadounidense.
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The New York Times
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