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El
calzado mexicano peligra
por un posible TLC con Brasil.
El pasado martes
8 de diciembre en México fue presentado ante la Cámara
de Senadores de la República por el Senador Ricardo Torres Origel,
un Punto de Acuerdo. Mediante el mismo se exhorta a la Secretaría
de Economía a no incluir a la industria del calzado de México
en la negociación de un Tratado de Libre Comercio con Brasil.
El documento explica que existen grandes diferencias entre ambas industrias,
y un tratado perjudicaría de manera irreversible a esa industria.
Al referirse a la gestión del Senador Ricardo Torres Origel,
el presidente de la Cámara de la Industria del Calzado de Guanajuato
(CICEG), Armando Martín Dueñas, manifestó que el
"es una persona muy sensible a las necesidades de la industria
del calzado y siempre ha estado atento al desarrollo de la misma".
Este acercamiento ha permitido que el Senado de la República
esté informado sobre los diversos acontecimientos que enmarcan
las negociaciones en materia de comercio exterior.
Martín
Dueñas dijo que Brasil es toda una potencia en cuanto a calzado
se refiere y de ninguna manera México podría competir
con este país en igualdad de condiciones motivo por el cual aplaude
el apoyo de Torres Origel al presentar el Punto de Acuerdo, en donde
se menciona que en el caso particular de la industria del calzado, existen
fuertes asimetrías entre la industria brasileña y la mexicana.
Martín Dueñas detalló que esas diferencias son
marcadas por el tamaño de cada industria, la importancia de las
exportaciones, la diversidad de mercados y de mercancías exportadas,
la penetración en los mercados internacionales y el grado de
penetración de sus importaciones en el mercado doméstico,
y esencialmente por la existencia de incentivos y subvenciones para
la exportación.
El directivo señaló que un tratado de libre comercio
con la República Federativa de Brasil daría, con relación
a la industria del calzado, resultados como los siguientes:
En primer término Brasil incrementaría sus exportaciones
a México, debido a una mejora competitiva de sus precios con
relación a los de los otros exportadores, dándose desviaciones
en los flujos de comercio. Esto favorecería a los industriales
brasileños respecto a los demás exportadores y a los fabricantes
mexicanos.
Por otra parte, México no incrementaría sus exportaciones
a Brasil como resultado de una baja arancelaria. Sí en cambio
agravaría la tendencia actual en la que México está
disminuyendo sus exportaciones, aumentando las importaciones y bajando
la producción nacional.
El Presidente de CICEG indicó que una política de apertura
comercial indiscriminada, multilateral o bilateral, que no se acompaña
de una política industrial sectorial, ocasionará efectos
negativos para la industria. "Por lo que antes de realizarla, se
debe acordar, definir y aplicar una política industrial de desarrollo
que enfrente y aproveche dicha apertura."
Finalmente Armando Martín Dueñas, reiteró que
la industria nacional no mejorará sus condiciones con este posible
Tratado; pero sí podrá tener daños irreversibles
que se traducirán sobre todo en desempleo para miles de familias
mexicanas que dependen se esta actividad productiva.
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