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"Quimargen
se destaca por
la calidad de sus productos y
cuidado del medioambiente"
Quimargen
S.R.L., empresa dedicada a la fabricación de productos químicos
para la industria curtidora, durante los 32 años de presencia
en el mercado ha sabido evolucionar y crecer atendiendo a un sector
industrial que vive en permanente cambio. Así se consolidó
en este segmento como una marca que evidencia calidad y responsabilidad.
La empresa
fue creada por Rafael Tomaszewski. Con el tiempo se incorporaron sus
cuatro hijas, María Elina, María Andrea, María
Laura y María Eugenia, quienes hoy conducen la empresa con la
dirección de Zeida J. de Tomaszewski, esposa de Rafael y madre
de éstas.

Quimargen comenzó elaborando productos químicos para el
sector ribera y curtido, y nutrientes. Actualmente produce una amplia
gama de especialidades para el procesamiento del cuero, incluyendo auxiliares
de pelambre, redistribuidores de grasa, auxiliares de curtido y piquelado,
recurtientes sintéticos y resínicos, acrílicos,
ceras de brillo para gamuzas, recurtientes de cromo sintético
en base de sales de aluminio, y muy especialmente depilantes.
La empresa ha certificado normas ISO 9001 de Sistema de Gestión
de Calidad e ISO 14001 de Sistema de Gestión Ambiental.
María Andrea Tomaszewski, una de las titulares
de la firma, explica –recordando la compleja situación que vivió
la Argentina en el 2001- que “la empresa no sólo pasó
la crisis, sino que además la pasó bien”. En Quimargen
ese momento fue grave también porque en noviembre de ese año
falleció su padre Rafael, y su esposa e hijas tuvieron que darse
a la tarea de consolidar una nueva conducción en la compañía.
Fueron creciendo y profesionalizando aun más la empresa, y
el 2005 marca una etapa importante ya que concretaron una gran inversión,
poniendo en funcionamiento su planta de poliuretano. Asimismo, la búsqueda
de alternativas frente a la caída en las ventas del cuero para
el sector automotriz les sirvió para ampliar la línea
de productos y diversificar la producción.
Luego de una temporada haciendo los ajustes necesarios, la firma cerró
2009 con una presentación de productos realizada con muestras
de cuero de sus propios clientes. “Hicimos la presentación formal
de la línea porque la idea es que la gente hable de nuestros
artículos – agrega
Ricardo Echezuri, ejecutivo de ventas especialista en acabado de cueros,
quien se incorporó a Quimargen en 2007, nos cuenta: “Estamos
especialmente interesados en mostrar los productos de poliuretano –
continúa Echezuri– porque son de fabricación nacional
y prácticamente no hay otros proveedores que los fabriquen”.
Explica que ponen el acento en el poliuretano porque “hacemos hincapié
en lo que nos diferencia. Frente a calidades internacionales, nosotros
estamos a la par y tenemos la diferencia en el costo”.
Desarrollar
la línea poliuretánica fue un proceso largo y complejo
del que salieron airosos. La empresa fue creada como una fábrica
de productos para el sector húmedo de la curtiembre. La reconversión
a productos para terminación implicó un cambio de mentalidad
en la manera de producir. “Son procesos mucho más complicados
–comenta María Andrea–. Hay que controlar minuciosamente cada
parte de la fabricación. Tuvimos que capacitar a todos nuestros
operarios y hasta nosotras mismos asistimos a las clases”.
Pero no sólo hubo un cambio importante en el tipo de producto
sino que también -crisis automotriz mediante-, la empresa comenzó
a enfocarse en nuevos mercados. Hoy en día son también
proveedores de la industria del calzado y la marroquinería. El
cambio en la industria – cuenta Echezuri– nos encontró en un
momento de toma de mercado así que no nos afectó sino
que nos dio la oportunidad de cambiar y apostar a nuevas producciones.
Nos enfocamos en el charol acuoso y tuvimos mucho éxito. Si seguíamos
apuntando a tapicería el charol no se hubiera desarrollado.
“Es impresionante la cantidad de industrias que pueden usar lo que
nosotros fabricamos” – agrega Tomaszewski, quien prefiere moverse al
menos en primera instancia dentro del ambiente del cuero, “rubro con
el que estamos comprometidos”, antes de salir a ganar nuevos clientes.
“Cuando hayamos cumplido con el sector, será hora de investigar
rubros como el mobiliario para niños y los plastificados para
pisos que son industrias consumidoras de poliuretanos. “Es mucho lo
que tenemos para desarrollar. Mi padre nos dijo que éste era
su proyecto y que nosotros teníamos que saberlo administrar.
Estamos haciendo justamente eso”, asegura María Andrea.
La idea de crecimiento estuvo desde el mismo momento en que plantearon
la inversión. La planta actual está sobredimensionada
con respecto a la producción actual. “Nos sobra planta” bromea
Echezuri mientras nos cuenta que el objetivo es “ampliar a otros rubros”.
Además de ‘metros cuadrados’ para aumentar su capacidad productiva,
Quimargen cuenta con un laboratorio con capacidad de desarrollo propio
que se adapta a las necesidades de los clientes e introduce las modificaciones
necesarias en los productos. “Y allí es donde hemos invertido
fuertemente en los últimos tiempos –nos cuenta María Andrea–.
Durante 2010 inauguramos un nuevo conjunto de laboratorios. Por un lado
mudamos el Laboratorio de Aplicación donde agregamos nuevos fulones
de ensayo, y por el otro unificamos en un espacio mucho mayor los Laboratorios
de Control de Calidad y de Investigación y Desarrollo”
El cuidado medioambiental
Está intensa actividad se realiza con un obsesivo cuidado por
el medio ambiente que se aplica a toda la vida de la fábrica.
María Andrea explica que esa preocupación no es algo nuevo
para ellos porque la empresa “se fundó en base al cuidado medioambiental
y siempre ha tenido ese criterio. Tenemos operarios que trabajan con
nosotros desde siempre y tienen internalizado el concepto. Además,
las generaciones jóvenes ya tienen una visión ecológica
y no resulta difícil hacer una concientización al respecto”.
“La idea es educar en reciclaje”, afirma convencida mientras explica
que el volumen de residuos disminuyó notoriamente separándolos
por tipo de desperdicio. La idea de generar la menor cantidad de basura
posible está presente tanto en la parte industrial como administrativa
y “bajar el volumen” es una meta común a todo el personal. La
misma preocupación se aplica al consumo de agua. El líquido
que se utilizó para lavar un producto, se vuelve a utilizar para
otro del mismo tipo. Los contenedores están rotulados para usar
siempre los mismos líquidos con los mismos productos.
La empresa también implementó una planta de polvos que
tiene varios niveles. “Cuando se pasaba de una producción a otra
quedaba almacenado polvo que terminaba siendo un residuo peligroso,
ahora lo que se hace es planificar las producciones del mismo producto,
limpiar la máquina y almacenar el polvo con el nombre del producto.
De esta manera no generamos mezcla de residuos”, detalla Tomaszewski.
El cuidado puesto en disminuir el volumen de desperdicios se aplica
también a los derrames de materia prima. Quimargen realizó
un índice de derrames y desarrolló medidas concretas para
evitarlo. En la empresa se planifica desde el uso de energía
hasta la gestión de los residuos de oficina. Toda una cultura
de cuidado del medioambiente.
María Andrea Tomaszewski concluye refiriéndose a la sólida
posición que mantiene Quimargen en el mercado argentino. Asimismo
cuenta que la empresa se encuentra estudiando la forma de ampliar sus
ventas enfocándose en los países cercanos (Uruguay, Paraguay,
Chile y Brasil), y realizando asociaciones estratégicas para
alcanzar nuevos mercados.
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