CALZADO

 

Milton Cardoso: No podemos
admitir que pase en América
latina lo que pasó en Europa

Durante el desarrollo de la feria Couromoda, en San Pablo, CueroAmérica dialogó con Milton Cardoso, presidente de ABICALÇADOS. El titular de la asociación brasilera de la industria del Calzado habló de las acciones en defensa de las empresas del sector y los puestos de trabajo, sobre el trabajo mancomunado de las entidades latinoamericanas y del próximo Congreso Internacional del Calzado a realizarse en Rio de Janeiro del 7 al 9 de noviembre próximo.



La entrevista con Milton Cardoso se desarrolló en momento en que la Asociación Brasilera de la Industria del Calzado, Abicalçados, presentaba ante las autoridades de Brasil el pedido formal de ampliación de las medidas antidumping que rigen para el calzado terminado de China. El reclamo es para que se apliquen también a Vietnam Malasia, Hong Kong e Indonesia, orígenes que se utilizan para ingresar importaciones trianguladas. Además, se pidió que se incluyan las partes que provienen de China, y que se ensamblan en Brasil.

Con el titular de Abicalçados también pudimos conversar sobre la decisión de la Confederecaión Europea de Calzado, CEC, de no solicitar la renovación de medidas al calzado chino y vietnamita, del proyecto que llevan adelante en forma mancomunada una decena de asociaciones de América Latina, y sobre el Congreso Mundial de Calzado que se hará por primera vez en América latina.

CueroAmérica: ¿Cuáles son las medidas que está pidiendo Abicalçados al gobierno en materia de importaciones?
Milton Cardoso: Todos sabemos que la industria del calzado es una fuente muy grande de generación de empleo directo. Por esto debemos tener un equilibrio en las cosas. Recuerden lo que pasó entre Brasil y Argentina: estuvimos peleando por mucho tiempo hasta que, hace cuatro años, hicimos un acuerdo y desde entonces estamos creciendo en la producción con equilibrio, con defensa de la industria nacional en ambos países y con el principio de que el comercio tiene que promover el desarrollo de los pueblos y no provocar la destrucción de las cadenas productivas.

Esto lo hicimos juntos, entre Argentina y Brasil, y eso es lo que tenemos que hacer con nuestras relaciones con Asia donde enfrentamos condiciones muy duras de incentivos, subsidios, manipulación del tipo de cambio y todo lo que ya conocemos sobre condiciones de trabajo degradantes.

La Argentina está haciendo muchísimo en ese sentido. El gobierno tiene bien controlada la corriente de comercio y por eso hubo un crecimiento de la industria en los últimos tres años. Esperamos que Brasil siga por el mismo camino para desarrollar el sector.

C.: Recientemente la Confederación Europea del Calzado aceptó que no se mantengan los aranceles al calzado chino y vietnamita…
MC.: En Europa pasó lo que no podemos permitir que suceda aquí. Primero se destruyó toda la cadena de producción de calzado europeo y después se pusieron a discutir si querían medidas de defensa o no. Inglaterra, Francia, Alemania y otros países ya no tienen estructuras productivas que defender pero si conservan sus estructuras de distribución. Ya no tienen nada que proteger, toda la industria está destruida. Eso es lo que no podemos dejar que pase acá ni en Argentina.

La Confederación Europea del Calzado afirmó que no quiere que se pospongan las medidas antidumping y que éstas tienen dejar de aplicarse a partir del 31 de marzo para todos los zapatos chinos y vietnamitas.

C.: Volviendo al tema Brasil, ¿Los productores le están pidiendo al gobierno que tome medidas similares a Argentina en cuanto a protección de la industria?
MC.: Brasil pidió medidas distintas. Creo que estas medidas son más aceptables para la OMC. Argentina, además de los precios mínimos, cuenta con las licencias no automáticas que es algo que no se practica en Brasil. Estas dos herramientas generan un efecto positivo. Acá tenemos un antidumping clásico en contra de China pero ahora surgió el problema de la triangulación. Se toma una medida contra China y entonces ingresan los mismos productos desde otros países. Eso no es admisible ni por la industria ni por el gobierno. Por eso se va a ampliar la medida a Indonesia, Malasia y Hong Kong. Además de esto, Brasil tiene que usar las nuevas reglamentaciones de certificados de origen. Hay penas severas para los que hagan triangulaciones. Si no lo hacemos ahora en tres meses, vamos a importar zapatos del Vaticano o San Marino.

C.: En la reunión que se hizo entre los países de América Latina se habló de estos problemas. ¿Hay posibilidades de tener las mismas medidas en toda la región?
MC.: Tenemos la intención clara de avanzar en la modernización del control de las aduanas. Hay un trabajo muy profesional y específico de todas las cámaras del calzado de Latinoamérica en donde juega un papel muy importante la CIC de Argentina, que está en la coordinación de las investigaciones para evitar que las declaraciones de origen falsas esquiven las medidas de defensa. Eso es un trabajo técnico que están haciendo en conjunto todas las cámaras.

Además tenemos un proyecto de desarrollo para todo el sector latinoamericano de cuero calzado. Es un programa ambicioso que cuenta con el respaldo de la agencia de la ONU para desarrollo industrial. Actualmente estamos buscando el apoyo financiero de los gobiernos locales. En eso estamos avanzando muchísimo y pensamos que este año vamos a cerrar este proyecto. La cadena de cuero calzado puede generar un desarrollo increíble y todos los países de la región cuentan con esa estructura con diferentes grados de desarrollo. Latinoamérica es el tercer mercado mundial y puede ser el segundo o tercer proveedor del mundo.

Si al mercado latinoamericano le sumamos un acceso preferencial al mercado de los Estados Unidos podemos tener muchos años de desarrollo continuado en la cadena cuero calzado. Eso es lo que se está tratando en las cámaras y en los foros de Latinoamérica en este momento.

C.: ¿Cuál cree que han sido los principales errores de Europa a la hora de proteger el sector?
MC.: Aunque haya países como Italia, España o Portugal que tienen una industria del calzado, los otros países han destruido sus cadenas. Con esta realidad tan heterogénea es muy difícil tomar medidas en conjunto. Los gobiernos tienen que ser conscientes de que las decisiones macroeconómicas siempre son de los Estados y no de las empresas. Es una tarea que no pueden delegar los gobiernos y eso es lo que pasó en Europa.

C.: Con el aumento del consumo interno en China, se estima que ese país va a exportar un 1.000 millones de pares menos. ¿Piensa que Latinoamérica podría ser el lugar donde los países compren esa cantidad de pares?
MC.: Latinoamérica puede ser un gran proveedor internacional porque tenemos la estructura de la cadena de cuero-calzado en casi todos los países con excepción de algunos muy pequeños de Centroamérica. Brasil, como la industria más importante, tiene una clara disposición de integrar al resto de los países incluso con inversiones cruzadas para crear un gran polo de abastecimiento mundial. La perspectiva del aumento en el consumo interno de China abre una gran oportunidad para nuestra región.

C.: Con la revalorización del real aumenta el precio de las exportaciones. ¿Hay manera de mejorar esta situación?
MC.: Este tema siempre está vinculado al volumen de producción y a la productividad. La productividad de la industria brasilera es mayor que la china. Entonces, en la medida en que se pueda ganar en volumen se van a reducir los costos. En Brasil, las empresas aumentan la producción y no los precios. Es un sector muy competitivo y no hay muchas posibilidades de aumentar las tarifas.

C.: Este año se realizará en Rio de Janeiro el Congreso Internacional del Calzado. ¿Cuáles van a ser los temas y las propuestas de discusión?
Se va a hablar de la preservación ambiental, la sanidad laboral, la lealtad comercial, el desarrollo de moda y estilo y la tecnología. Será un congreso fantástico y una oportunidad para discutir la posición de la manufactura cuero calzado en el desarrollo de varias economías.


Milton Cardoso, Presidente de Abicalçados












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