ENTREVISTA: Dr. Luis Gustavo Flórez (ACICAM)

 

Con una fuerte apuesta al
diseño y la moda, Colombia
busca nuevamente crecer

Durante la realización de la Semana de la Moda de Bogotá, CueroAmérica entrevistó al Dr. Luis Gustavo Flórez, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Industrias del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (ACICAM). El directivo brindó su visión del mercado colombiano, el flujo del comercio exterior, el fuerte trabajo en diseño y la importancia de la creciente unidad de las entidades industriales latinoamericanas del sector.



Entusiasmado por la buena repercusión que estaba teniendo la Semana de la Moda, Flórez explicó que “En esta oportunidad, hemos organizado en forma reunificada dos plataformas de negocios; una de producto final de calzado y manufacturas de cuero y otra plataforma de insumos, tecnología y maquinarias. En total hay unos seiscientos empresarios de Colombia y del exterior. En ambas, hay una participación destacada de Argentina, Brasil y México”.

“La feria ocupa una superficie de 110.000 metros cuadrados y la estamos realizando en el ámbito de un proyecto que tiene Bogotá que es la Semana de la Moda. Es por ello que los desfiles tienen una combinación de productos de calzado y manufacturas de cuero y de prendas de vestir, donde se presentan importantes diseñadores del país.

Como actividad paralela, hemos estado desarrollando una rueda de negocios con la colaboración de Proexport –ente nacional dedicado a la promoción- que facilita el relacionamiento entre comprador y vendedor. El comprador internacional después de mirar la gama de productos y empresas que están en la feria se reúne con el productor para negociar. Para nosotros fue muy estimulante porque ayer llegamos a tener 264 citas con negocios cerrados y certificados por el área de promoción de exportaciones de Colombia por un valor de 1,8 millones de dólares. Estimamos que si la rueda de negocios dio ese valor en operaciones de corto plazo, el total de la actividad generará un valor entre 8 y 10 millones de dólares.

¿También hay claro apoyo de ACICAM para desarrollar el diseño y la moda local?
Sí, el taller de concepto de moda es un departamento que tenemos en ACICAM y que está investigando en forma permanente las tendencias a nivel internacional: qué está pasando con los colores, la evolución de las formas y el diseño. Pero también mirando de cerca al consumidor colombiano. Las diseñadoras del taller viajan a las ferias internacionales y establecen una red de diseñadores. Por ejemplo, Walter Rodríguez, uno de los diseñadores más importantes de Brasil, está aquí dando una conferencia. Por otro lado, tratamos de hacer unos procesos que llamamos de concertación. Nos reunimos con los empresarios que van a las ferias para charlar sobre qué vieron y qué se puede adaptar al mercado colombiano tratando de incorporar materiales y gustos locales. Con esa información elaboramos un informe de tendencia de moda de Colombia que damos a conocer cada seis meses. Además, la idea es encontrar la singularidad del producto colombiano. Debemos profundizar en ese tema porque tenemos una riqueza cultural muy grande. Por último, en cada feria hacemos un foro de tendencias donde se muestras los tipos de cueros y textiles que se verán en la próxima temporada.

¿Cómo funciona el clúster de moda de Bogota?
El clúster de Bogotá es quizás el más importante de Colombia, exporta el 45% de la moda. Con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Bogotá organizamos el clúster y estamos estudiando otros clúster importantes como el de Novo Hamburgo (Brasil) o el de Italia. Nos estamos organizando para tener una mayor sinergia. Como parte de las actividades se encuentra la semana de la moda de Bogotá donde cada subsector presenta sus productos y una muestra de los diseñadores más importantes. Es un proyecto que estamos haciendo y reforzando gradualmente.

Con respecto al comercio exterior, ¿cómo fueron las exportaciones del año pasado?
En 2010 las exportaciones se redujeron un 22% en relación al año anterior. Estoy hablando del periodo de enero a noviembre del que tenemos la última información oficial. El año pasado se exportaron US$ 218 millones y en 2009 unos U$$ 280.

¿A qué se debió esa baja?
Hay dos aspectos que han limitado las exportaciones. En primer lugar el cierre del mercado venezolano para la mayoría de nuestros productos. En segundo lugar, el año pasado nos afecto la revaluación del peso colombiano que tuvo una valorización frente al dólar del 11%. Es un valor muy grande, tal vez comparable al de Brasil. Eso redujo los ingresos de los empresarios colombianos y también las exportaciones.

Si consideramos el arrastre de los efectos de la crisis, la baja no fue tan grande…
Sí, es cierto. Además debemos acordarnos que previamente al tema de Venezuela o casi simultáneamente, Ecuador había aplicado unas cláusulas de salvaguarda y unos aranceles que indujeron una reducción de las exportaciones a ese país. Afortunadamente, el año pasado el gobierno ecuatoriano eliminó -para el caso de Colombia y los países de la Comunidad Andina-, estos sobrecostos y se retomó el ritmo normal de las exportaciones. También hemos tenido actividad en mercados que consideramos promisorios como Perú. En Chile, inclusive, avanzamos con una misión comercial que dio resultados interesantes.

A este panorama hay que agregarle que hace pocos días, y por razones evidentemente políticas, el Congreso de Estados Unidos no aprobó el mantenimiento de las preferencias arancelarias que el gobierno americano confiere a Colombia. Esta es una decisión unilateral de los EE.UU. como una compensación parcial por su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Eso nos preocupa porque, en el caso de marroquinería, tendríamos que hacer un pago del 8.5% y en el caso del calzado sintético el arancel es aún mas alto. En algunos casos llega al 18.5%. En promedio sería del 15 al 18% y eso es una pérdida de competitividad muy fuerte. Es muy probable que, para conservar el cliente, el exportador colombiano sea quien tenga que pagar los aranceles para mantener relativamente estable los precios de compra en dólares. Seguramente el gobierno colombiano implemente una línea de crédito que le ayude a los exportadores a solventar el sobrecosto.

Con respecto a las importaciones, ¿cómo es la situación actual?
Para nosotros las importaciones han sido un dolor de cabeza pero no hablo de las legales sino de las ilegales que normalmente están definidas como contrabando técnico o contrabando directo. La economía colombiana es bastante abierta. Es más, acabamos de someternos a una reducción bastante importante de aranceles en los productos finales que estaban en el 20% y ahora están en el 15%.

¿Por qué se tomó esa medida?
Porque hay una decisión de alta política. El perfil arancelario lo fija el gobierno y en general es un perfil alto. Pero como Colombia aspira a incorporase a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hay unos requerimientos realmente duros en materia de apertura económica. La verdad es que no simpatizamos mucho con esa decisión y se lo hemos manifestado al gobierno. A nosotros nos preocupa porque implica un esfuerzo competitivo muy grande que lamentablemente también está abonado por el efecto de la revaluación de la tasa de cambio. A estos dos motivos se le suma la evasión del IVA en los productos importados.

El año pasado en importaciones experimentamos un aumento del 25% en toda al cadena (manufactura, cuero calzado, y partes). Pasaron de US$ 300 millones a US$ 375 millones, que es una cifra muy significativa para nosotros. Podemos decir que en número de pares, el calzado aumento un 18 %. Pasó de 33.7 millones a 39.7 millones de pares importados y en marroquinería el número de unidades aumentó de 40 a 52 millones, un 24%. Pero insisto en que no estamos en contra de las importaciones legales sino de las que implican contrabando. Estamos hablando de cerca del 26% de las importaciones totales. Hay 10 millones de pares de calzado que tienen precios anormalmente bajos. En ese aspecto tenemos por delante un trabajo en conjunto con el gobierno colombiano para neutralizar esas operaciones.

¿Considera que hay permeabilidad por parte de las autoridades para escuchar las demandas del sector?
Tenemos un buen diálogo con las autoridades. Nuestra preocupación es cómo reforzar la capacidad de control de la aduana y cómo encontrar mecanismos dentro del cuadro legal de la OMC que nos permitan frenar esas importaciones. Nosotros tomamos como referente las medidas de defensa de la industria nacional que adoptaron los países del Mercosur. Evidentemente nuestra industria tiene un altísimo grado de atomización porque está compuesta por muchas empresas pequeñas y medianas. Eso hace que conseguir la información necesaria sea bastante difícil. Estamos buscando inversiones para obtener unos scanner que permitan una inspección no intrusiva de los contenedores que están llegando a Colombia y estamos tratando de potenciar el papel de los observadores de aduana. Tenemos muchas expectativas en reducir esta avalancha de importaciones.

¿Se permite la inspección de las importaciones?
Sí, hay un muestreo pero a nuestro juicio es bastante bajo. Se inspecciona el 5 o 6% de todo lo que entra. Es un porcentaje muy marginal. Por eso nosotros propiciamos reforzar el control aduanero y perfeccionar lo que llamamos el sistema de administración de riesgo. El gobierno tiene una disposición importante de ayudar pero tenemos que encontrar mecanismos rápidos, idóneos y eficaces para poder superar este tema.

Durante el acto de inauguración, el viceministro de Comercio habló sobre el combate de la informalidad como un punto importante a seguir.
Colombia tiene un nivel muy alto de informalidad en todo su aparato productivo y de servicios. Creo que puede estar en el orden del 50 o 55 % y nuestro sector no es una excepción. Eso nos preocupa, en primer lugar, porque hay muchos colombianos que están en condiciones de vida inferiores porque la no formalidad significa no tener acceso a ciertos servicios básicos de salud ni ciertos servicios financieros. Y por otra parte, la otra preocupación tiene que ver con la competencia desleal que se produce entre la empresa formal y la informal. El gobierno ha adoptado recientemente un mecanismo legal llamado “de primer empleo” contra la informalidad. Hemos estado hablando con el viceministro esta semana para que nuestro sector funcione como prueba piloto donde se puedan desarrollar estos mecanismos que propician la formalidad.

¿El objetivo es darle al empresario alguna ventaja para que decida formalizar su empresa?
Si, porque la formalización per se es muy difícil de obtener. Cuál es el objetivo de volverme formal si lo que voy a lograr es recargar mis costos. En verdad, la nueva ley parece atractiva porque da incentivos para esa formalización gradual y aporta mecanismos de capacitación que le ayudan a las empresas a mejorar su competitividad.

Días pasados, en una de las charlas del ciclo realizado en la feria, hizo un llamado a los jóvenes a hacer uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías….
Sí, cada vez los ciclos de moda se acortan más y yo creo que la informática ha ayudado a ese proceso. Ha abierto más canales de comunicación formal e informal. Ahora usted conoce una tendencia particular prácticamente cuando sale, sabe donde se están ubicando los productos, puede discutir con alguien en cualquier parte del mundo sobre cómo están armando ciertos diseños o cómo esta la tecnología en ciertas áreas. Tweeter está movilizando una gran masa de gente. Nosotros necesitamos elevar la capacidad de las gerencias y una empresa que no esté en Facebook o en otras redes sociales es impensable. Las redes les cambian el entorno a las compañías y nosotros tenemos que mejorar en ese aspecto.

¿Qué planes tiene Colombia a nivel regional?
Quisiera resaltar que desde Colombia miramos con gran simpatía y afecto la posibilidad de lograr una mayor integración con la región. Estamos trabajando en eso a través de los foros que se han organizado en Brasil, Argentina, Ecuador y México. Eso nos ha dado la oportunidad de conocerlos mucho pero nos interesa acercarnos a una integración más real y profundizar mucho más el intercambio de bienes, servicios y tecnología. Por ejemplo, nosotros importamos mucho calzado de Asia y creo que, en cambio, podríamos profundizar la participación de los mercados regionales en esas importaciones. Me imagino una feria regional ampliada para atraer al gran público latinoamericano.


















A los lectores, instituciones y medios colegas:
Quien desee contar con el texto de este artículo puede solicitarlo a Mauricio Herzovich a: contacto@cueroamerica.com

Copyright © 1998, CueroAmérica ®.

Todos los derechos reservados

www.cueroamerica.com