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CHILE |
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Ahogo
de la industria del cuero y el calzado El
sector está formado por curtiembres, fábricas de calzado y de
marroquinería, y las diversas empresas que las proveen. Existen
aproximadamente 4.000 unidades productivas –en su mayoría pequeñas y
artesanales- que generan alrededor de 28.000 puestos de trabajo.
El
total del consumo anual aparente del país se estima en 43,5 millones de
pares, lo cual implica no más de tres pares al año por habitante. El
rubro artículos de cuero o marroquinería está compuesto por no más
de 20 empresas formales y alrededor de 150 microempresas, que dan empleo
a unas 1.000 personas. La
importación
Desde
1992, la producción nacional viene disminuyendo: el volumen de pares de
calzado fabricados se redujo de 35,7 millones anuales en 1991 a 20,1
millones en 1999. Para el
sector, esto ha significado la pérdida
del 50 % de
los puestos de trabajo. Por otro lado, las importaciones aumentaron de
2,2 millones de pares en 1991 a 24,4 millones en 1999, año desde el
cual la cantidad de pares importados es superior a los producidos en
Chile.
Las
exportaciones, en cambio, descendieron un 46,4 % en pares (de 1.933.038
a 1.036.924) y un 43,6 % en dólares FOB (de 19.681.884 a. 11.105.671)
entre 1998 y 1999. En el primer semestre de 2000, respecto de igual período
de 1999, las exportaciones siguen disminuyendo: un 33,41 % en pares y un
33,34 % en dólares FOB. Los
precios promedio de importación por par han descendido de CIF 9,01 dólares
en 1992 a CIF 5,81 en 1999,
mientras que los de exportación, en cambio, han subido de FOB 8,10 dólares
en 1992 a FOB 11,03 en 1999: Chile importa calzado de baja calidad y
exporta calzado de alta calidad y con mayor valor agregado. La unión hace la fuerzaFEDECCAL
es la Federación que agrupa a las cámaras de curtidores (ASINCUR), de
grandes industriales del calzado (ASINCAL), de pequeñas y medianas
empresas del calzado (APICCAL) y a la Asociación Chilena de Químicos y
Técnicos del Cuero, y está presidida por Félix Halcartegaray
“Somos partidarios de
una economía libre -asegura Pedro Beriestain Bosco, director ejecutivo
de FEDECCAL-, y queremos jugar un rol decisivo en el desarrollo
industrial sustentable de nuestro país, pero nos vemos impedidos de
hacerlo en virtud de la competencia desleal, que a pesar de nuestro empeño,
no hemos podido eliminar. Estamos invadidos de productos importados,
gran parte de ellos ingresados al país subvalorados, con subsidios en
origen, sin rotulación. Cuando exportamos, generalmente se nos aplican
tasas de internación y barreras muy superiores a las facilidades de
importación que otorgan nuestras políticas de comercio exterior. No
hay una reacción justa y oportuna en reciprocidad cuando
unilateralmente nos ponen trabas para el ingreso de nuestros productos,
a veces a pesar de los acuerdos bilaterales y multilaterales que hemos
suscrito”. “Estamos
conscientes de los desafíos que la globalización implica, de la
importancia de innovar, de mejorar nuestra productividad, de conquistar
espacios en el mercado nacional y externo, con calidad, cumplimiento y rápida
respuesta -señala Beriestain-. Muchas empresas destacadas y prósperas
de nuestro sector así lo demuestran. Nos hemos organizado gremialmente
para ayudar a lograrlo. Contamos con instrumentos del Estado para
perfeccionarnos en esta acción. Pero, ¿de qué sirve este esfuerzo público
y privado cuando las distorsiones lo degeneran y lo anulan por
completo?” Por un lugar en el mercado mundialSegún el directivo de
FEDECCAL, “el consumo de calzado no aumentará a la par con el aumento
de la población mundial. Los diez países del mundo que en la
actualidad satisfacen un 55% de la demanda mundial de zapatos, serán
los mismos en los cuales se concentrará la producción en el futuro.
Entre ellos se encuentran algunos de los mas poblados del mundo, como
China, India, Brasil y México”. ¿Es posible que Chile
logre insertarse competitivamente en el panorama de los próximos años?
Según Beriestain, “es lógico pensar que existe una demanda mundial a
la que Chile puede acceder si especializa su oferta, mejora su
competitividad y adopta severas normas de excelencia y calidad total
para la producción de cuero y calzado, de cara a nichos de mercado
internacionales situados en los estratos medio y medio-alto. Debe
adaptarse a una competencia leal y abierta, pues la tendencia mundial
del comercio apunta a cada vez más reducciones arancelarias. El sector
debe dar un giro y enfrentarse cara a cara a esa competencia, perfeccionándose
a diario para mejorar su competitividad, pero, al mismo tiempo,
combatiendo y denunciando sin descanso las distorsiones del mercado, los
fraudes aduaneros y cualquier forma de competencia desleal. Es la única
opción -concluye-para sobrevivir exitosamente en estos tiempos de
cambio.” |
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