| AMÉRICA LATINA |
|
Contrabando
de calzado: Una mezcla explosiva de corrupción y “lavado” A excepción de Brasil, la industria calzadista de América latina tiene graves problemas estructurales. Entre otras cosas, esto se debe a la gran cantidad de productos de contrabando que ingresan con precios bajísimos a los distintos mercados de la región. En su edición de junio, la revista Leather Internacional incluyó un interesante informe, cuyas principales conceptos brindamos aquí. “El problema del contrabando de calzado, especialmente en los países andinos, es grave. En la actualidad se estima que el 40% de la demanda a nivel nacional de Colombia, Venezuela y Ecuador se abastece de calzado ingresado ilegalmente. El
calzado, una pantalla La
mayoría de estos productos provienen del sudeste asiático a través de
la zona libre de impuestos de Panamá y se dice que, en muchas ocasiones,
son la excusa para el lavado de dinero proveniente del negocio de la
droga. Puntualmente en el caso de Colombia, este país le compra a Panamá
grandes containers de calzado barato en efectivo, que luego son
contrabandeados,y en algunos casos también, importados legalmente a los
países andinos. De esta forma –explican- , al venderse calzado a
precios por debajo de lo que se ofrece en el mercado local,
se vende rápidamente y se genera “dinero limpio” para los
reyes de la droga. El
papel de la aduana Es difícil imaginar en su totalidad los efectos de esta actividad ilícita. Evidentemente, en Venezuela es necesaria la connivencia de la Guardia Nacional en estas transacciones para que los containers puedan salir del puerto y sus productos introducidos en el mercado. La profundidad del problema fue ilustrada en su totalidad por Walter Richter de la empresa calzadista venezolana Rindal, que señaló que en 1997 sólo el 18% de todos los containers que entraban a Venezuela pagaban el total de los impuestos de importación. Por su parte, otros profesionales del sector creen que “el resto del dinero probablemente iría a parar a las arcas de la Guardia Nacional”. Cabe destacar que la cuestión del contrabando también toca de cerca a las curtiembres y a los fabricantes de componentes de calzado, quienes han visto disminuir su clientela: de 650 fábricas en 1992, se cuenta solamente con 230 en la actualidad. Por
otro lado, a pesar de las ventajas del acuerdo del libre comercio para los
fabricantes de calzado de México que implicó el NAFTA, y las medidas
tomadas por el gobierno mexicano que decidió aplicarle un impuesto del
1.100% al calzado importado de China, desde la mitad del 2000 ya han
cerrado más de 500 fábricas de zapatos. Esto se debió a la caída que
sufrió la economía de EE.UU. y a las grandes importaciones ilegales de
calzado chino vía EE.UU. y Panamá. Este fenómeno no es difícil de
entender si se tiene en cuenta que EE.UU. importa alrededor de 1.300
millones de pares de pares de zapatos de China, algunos millones de los
cuales son “desviados” a México a través del NAFTA. En este
contexto, parece que la gran “fiesta” mexicana de las grandes
exportaciones a EE.UU. está llegando a su fin. Cierres
forzados Durante
el 2001, el presidente de la asociación colombiana ACICAM Gustavo Florez,
tomó por sorpresa a los integrantes del sector al lanzar una repentina
investigación sobre las importaciones de calzado barato. Para más datos
y siguiendo con los países andinos: aún en el caso de Ecuador, donde un
sueldo promedio de la industria calzadista es de US$ 70 por mes, es
imposible competir con el calzado de contrabando, por lo que muchas fábricas
pequeñas se han visto obligadas a cerrar sus puertas. Luigi Pisella,
vicepresidente de la asociación calzadista venezolana Cavecal, señaló
que les estaban ofreciendo a los mayoristas zapatos a US$ 2 el par,
mientras que una suela de poliuretano fabricada localmente cuesta US$ 3,5.
Esta diferencia de costos ilustra la situación límite de la industria. Oídos
sordos Todo
discurso sobre la industria calzadista latinoamericana recae sobre el tema
del contrabando. En el caso de Venezuela, en última instancia el sector
del calzado podría declararse en quiebra como una forma de presionar al
gobierno para que tome medidas contra la corrupción que existe en sus
puertos. Los cierto es que hasta ahora, las negociaciones con el gobierno
no han dado ningún resultado. Según Raimundo Moscato, actual presidente
de asociación venezolana del calzado, “en tres años tuvimos más de
200 reuniones con el gobierno, pero nada ha cambiado”. Un
futuro poco prometedor Brasil
es el único país que no sufre de problemas de importación e inclusive
Argentina, a pesar de sus problemas económicos, en la actualidad se ha
tornado competitiva luego de la devaluación de su moneda. Sin embargo se
teme que la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio
conlleve a un flujo mayor de calzado barato en el futuro, lo cual puede
ser muy perjudicial si los países no protegen sus industrias. De todos
modos, ninguna medida proteccionista será eficaz mientras no se combata
seriamente el contrabando. Desgraciadamente esto parece estar muy lejos,
porque en América Latina la “cultura” de la corrupción está
fuertemente enraizada y se necesitará una cambio de paradigma
generacional para corregir esta escala de valores. Cabe
agregar a este informe, que otro de los riesgos de la región esta dado
por la posibilidad que los Estados Unidos logren imponer el ALCA. En este
caso, seguramente considerarán como “americanos” los productos que
las empresas norteamericanas elaboran en la región Asia Pacífico. “ |