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“La industria de México está
viviendo momentos difíciles”
Alejandro Gutiérrez de Velasco, presidente de
Asociación Nacional de Proveedores de la Industria del Calzado, ANPIC, de
México, explica que la industria del calzado y la economía en general de
su país están pasando por momentos difíciles. Sostiene que “debido a la
vecindad, o mejor dicho, a la dependencia que tiene México con Estados
Unidos nuestra economía está actualmente muy contraída y no es un momento
propicio para los negocios”.
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Alejandro Gutiérrez de Velasco (izq.) y Felipe Bascuñan, directivos de
ANPIC |
El
directivo supone, sin embargo, que si la guerra en Irak y el nuevo
panorama internacional reactivaran el desarrollo norteamericano, el efecto
llegaría también a su país. En el plano interno
confía en que la colaboración entre las cámaras mexicanas del calzado, de
curtiduría y de ANPIC, posibilitará un cambio importante a favor del
conjunto del sector. “La crisis y la problemática actual nos están
haciendo trabajar en conjunto”. Asegura que la integración es ya tal que
cualquier decisión o plan que alguna de las tres instituciones quiera
llevar a cabo debe ser consultado para que sigan avanzando en la misma
dirección y de acuerdo a un programa en común. Con el mismo objetivo de
salir adelante están buscando nuevas alianzas entre industrias de
distintos países.
Destaca que no sólo están
organizando estrategias defensivas contra los embates de la
“globalización” sino que decidieron empezar a generar “planes de ataque”.
Ya comenzaron a implementar misiones comerciales para vender productos en
Asia porque consideraron que si China era el máximo fabricante de calzado
también debía ser el mayor demandante de insumos para su producción.
La neumonía atípica
retrajo un poco la actividad pero decidieron mantener el objetivo de
concretar más ventas en Asia. Por otra parte, obtuvieron información real
de que grandes firmas de Estados Unidos cancelaron sus viajes de negocios
a Asia y están optando por México y Brasil. Alejandro Gutiérrez de Velasco
calcula que en su país están trabajando a un 65% de la capacidad
productiva y que, por lo tanto, el 35% restante podría ser utilizado para
surtir nuevos pedidos. “Hay que aprovechar el momento. Deberíamos
reaccionar de manera inmediata y usar esa capacidad ociosa”, expresa.
Para concluir, lamenta que en los países de América latina siempre se
golpee a la industria porque consideró que ella es una importante
generadora de riqueza. Recuerda que en México tuvieron la peor crisis de
su historia entre 1994 y 1995 y que hoy en día en el país parece que ya
nadie lo recuerda. “A título personal –agrega-, yo creo que la injusticia
se está haciendo cada vez más patente. Para poder vender se necesita que
se pierdan puestos de trabajo y que ello abarate la mano de obra. Es un
círculo vicioso en el que la dignidad del ser humano tiene cada vez un
precio menor.” |