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Schweizer, otra curtiembre
alemana que decide cerrar
La curtiembre alemana Louis Schweizer, más centenaria,
está cerrando sus puertas. Entre las múltiples causas del “deceso” figuran
la escasez de cueros, debido al llamado el mal de la “Vaca Loca” y la
caída de ventas en la “aletargada” economía estadounidense.
La
empresa Louis Schweizer, con 98 empleados fijos y siete aprendices, esta
ubicada en la localidad de Murrhardt. Lleva 136 años curtiendo cueros, ya
desde hace mucho dedicada por completo al cuero para tapicería,
especialmente para el mercado del mueble. Es uno de los nombres más
conocidos de Alemania en la industria del curtido y seguía siendo
administrada por la misma familia Schweizer.
En una reciente
declaración de prensa, los directivos manifestaron que, a pesar de las
importantes inversiones que habían realizado en los últimos tiempos, se
llegó a la conclusión de que la producción de cuero para tapicería en el
sur de Alemania, no era un negocio rentable.
Algunas de las razones extra que se dieron para explicar el cierre de la
curtiembre fueron la falta de cueros de calidad para trabajar, el alto
costo de importar la materia prima y la crisis de la enfermedad BSE (mal
de la vaca loca) que tuvo lugar en Europa. Pero también jugó un papel
determinante el hecho de que la economía norteamericana estuviera en baja,
dado que EE.UU. fue tradicionalmente el mercado más importante para los
cueros de Schweizer. Un último factor determinante fueron los cambios
estructurales que se produjeron a nivel internacional en la industria del
mueble, y que la empresa no pudo asimilar a tiempo. |