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VENEZUELA |
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Tiempos
duros, hora de cambios
Las
industrias curtidora y del calzado de Venezuela dicen vivir hoy la peor
crisis del sector que se tenga memoria en el país. Existen
actualmente unas 20 curtiembres en actividad,
la mayor parte de las cuales
dependen, en gran medida, de la demanda de la industria del
calzado nacional. Por su
parte, el sector zapatero tiene serios problemas desde 1995, debido al
fuerte ingreso de calzado del sudeste de Asia, tanto en forma legal como
de contrabando–. Esto ha provocado el cierre de un 60% de las fábricas
de calzado, especialmente medianas y pequeñas. Actualmente quedan unas
250 de las 650 empresas que existían al comenzar la década de 90. Para
ilustrar el dilema que enfrenta la industria del calzado basta decir
que, según una de las asociaciones del sector -CAVENIC-, casi 30
millones de pares de calzado ingresaron ilegalmente a territorio
venezolano en 1998, contra una demanda total de aproximadamente 57
millones de pares. Las
exportaciones de calzado referentes a ese mismo período fueron
insignificantes y los datos oficiales registran tan sólo 200 mil pares
exportados. Como
en otros países del Continente, los
principales importadores son ex fabricantes de calzado. Les resulta más
fácil y más rentable que luchar contra el dumping asiático y la falta
de competitividad en la industria local, promovida por años políticas
erráticas. Curtidores
en crisis La
Asociación Venezolana de Curtidores
fue víctima de esta crisis a fines del año pasado cuando muchos
curtidores dejaron de pagar su cuota de asociados y varias curtiembres
del centro del país formaron otras agrupaciones. La consecuencia
directa de su desaparición fue que se silenció a la única voz que
representaba a las tenerías a nivel nacional. CAFACA,
la asociación de proveedores de componentes y materias primas,
recientemente reactivada, que tiene como Director Ejecutivo a Tino
Mazzini, está tratando de reagrupar a las curtiembres bajo una misma
bandera en un intento de ayudarlas a enfrentar la crisis con confianza y
reestablecer su voz a nivel nacional. Globalización
viene marchando
Según
Giuseppe (Pino) Cascarano (foto), director gerente de Tenerías Unidas,
uno de los mayores grupos curtidores de Venezuela
el sector enfrenta problemas diversos. La gravedad no es sólo
por la muy baja demanda de las fábricas de calzado, sino por el exiguo
abastecimiento de pieles brutas por parte de los frigoríficos. La
mayor parte de las tenerías se dedican a pieles bovinas y sólo algunas
que se especializan en pieles exóticas de “baba”, el cocodrilo
venezolano. Por otra parte,
los cueros bovinos disponibles tienden a ser más pequeños, de tamaño
similar al de las pieles argentinas, pero de calidad más baja. Además presentan la joroba característica del cebú y
muchas marcas de garrapatas, típicas del clima tropical de los llanos
venezolanos. Cascarano
también explica que, actualmente, los frigoríficos venden el 80% de su
producción de cueros salados a compradores italianos y brasileños que
pagan por adelantado. La posibilidad de que los curtidores locales hagan
lo mismo está limitada por sus dificultades financieras. El síndrome
del pago diferido que es endémica en este sector de la economía
venezolana. Por ese motivo,
el curtidor se ve obligado a pagar su materia prima al contado y, después de procesarla tiene que esperar 180 días
para recibir el pago de los fabricantes de calzado. De esta manera, el
curtidor es, a la vez, proveedor de materia prima y fuente de financiamiento de los zapateros. Los
bancos venezolanos cobran una tasa de interés que no baja del 23% anual
-con una expectativa inflacionaria del 15%-, y
la mayoría de las curtiembres no están preparadas para soportar
este tipo de situación. Cambios
inesperados A
principios de este año, el precio de una pieza de cerca de 45 pies
cuadrados de piel salada estaba en aproximadamente 2.500 Bolívares
(aprox. US$6.60). Desde entonces, el precio disparó llegando a
15.000 Bs. (aprox.US$ 22) A
fines del año pasado, cuando la mayoría de las fábricas de calzado
estaban cerradas debido al feriado de Navidad, hubo una enorme oferta de
cueros y muchas curtiembres rechazaron entregas a precios muy bajos.
En los meses siguientes se produjeron dos situaciones que
cambiaron rápidamente el panorama: 1) la matanza se redujo drásticamente; y 2) la inusitada demanda internacional que estalló a
comienzos de año hizo que los frigoríficos empezaron a vender su
producto a los compradores extranjeros que pagaban al contado. El efecto
fue que las curtiembres locales, con sus problemas de flujo de caja, se
encontraron frente a la amenaza de cierre y bancarrota a medida que el
abastecimiento de pieles menguaba, y los frigoríficos exigían pagos
inmediatos. El efecto fue que el precio de la piel en el mercado
venezolano se elevó a niveles internacionales La
búsqueda de un camino
La
tercera, y quizás, la solución a más largo plazo, es que los
curtidores venezolanos se adapten al incesante proceso de globalización
presente en todos los sectores de la industria.
Las curtiembres deberían considerar la posibilidad de bajar sus
exportaciones de wet-blue, con baja rentabilidad, y concentrarse en
exportar cuero acabado con mayor valor agregado, como hacen Argentina o
Brasil. Esto, esencialmente, porque la reactivación de la industria
venezolana de calzado demandará largo tiempo. Santiago
Landaluce, titular de Tenería Lucelanda y directivo de CAFACA,
concuerda con esta última orientación, pero cree que las dificultades
serán enormes pues la industria curtidora siempre ha sido muy lenta en
adaptarse a cambios radicales. Emergencia
en el sector calzado
Actualmente,
hay en Venezuela tres asociaciones que agrupan a las empresas del sector
zapatero: CAVENIC – Cámara Venezolana de Industriales del Calzado;
ANPMICALS – Asociación Nacional de la Pequeña y Mediana
Industria del Calzado y Similares; y
CAFACA – Cámara Venezolana de Fabricantes de Componentes y
Productos Afines para el Calzado. En
la reciente asunción del nuevo directorio de ANPMICALS, esta asociación
y CAFACA lanzaron la iniciativa nacional “Emergencia en el Sector
Calzado” para combatir la situación de deterioro progresivo en la
industria zapatera. Luigi
Pisella, Presidente de la ANPMICALS, explicó que el impuesto de 300%
sobre las importaciones provenientes de la República Popular de China
está siendo burlado por importaciones de otros países de Asia a los
cuales no se les aplica ese arancel.
Pisella también señaló que la corrupción existente en las
aduanas venezolanas parece haber empeorado durante el gobierno del
presidente Chávez, a pesar de las intentonas de efectuar reformas en el
servicio. Pisella
destacó que el sector zapatero emplea más de 25.000 personas,
mucho más que la famosa industria petrolera nacional.
En
pares de calzado . Fuente: CAVENIC Propuestas
del sector Componentes José
Luis Potolicchio, 1er. Vicepresidente de CAFACA y director de la fábrica
de suelas de poliuretano Texel, sugiere algunos caminos de acción para
enfrentar la crisis del sector:
La
reactivación de CAFACA, que tuvo lugar a fines del año pasado, ha
provocado algunas iniciativas importantes.
La primera fue la realización de la feria de componentes
EXPOCOMP 2000 que, patrocinada por esta asociación, tuvo lugar en junio
pasado. Esta dio a la industria local el impulso que tanto necesitaba,
devolviendo el entusiasmo y la confianza a las empresas, pues el nivel y
la cantidad de visitantes fue muy superior a lo que se esperaba. A
pedido de sus socios y gracias a la experiencia de su Director
Ejecutivo, Tino Mazzini, CAFACA está promoviendo show-rooms en la región
andina y en el Caribe, llevando el producto venezolano directamente a
los posibles compradores en sus propios países, como lo hace la
mexicana Anpic. Por ahora, se ha realizado un show-room en La Habana y
otro en Ambato, por invitación de la ASOFACAL – Asociación
Ecuatoriana del Calzado. La
estrategia es aprovechar las ventajas del Pacto Andino que prevé un
arancel de 0% entre los países del bloque. Supervivencia
de las exportaciones Según
opinión de Mazzini,
la calidad de los componentes venezolanos es superior a los de la
competencia colombiana y mexicana. Por este motivo, para aspirar a
exportar “es necesario explotar al máximo las ventajas ofrecidas por
los acuerdos comerciales del Pacto Andino”. Por otra parte, consideró
que el sector se beneficiaría por su ubicación geográfica y su
condición de nación caribeña. “Nuestra
industria en esta situación está obligada a exportar para poder
sobrevivir”, agregó. Históricamente,
Venezuela siempre ha sido
sensible a la inseguridad política y este año vivió momentos muy difíciles.
Pero, luego de la reelección de Hugo Chaves y la instalación de
un parlamente pluralista, la confianza tiende a recuperarse y
el panorama político a aclarase. Con
optimismo, José Luis Potolicchio, reflexiona que “ahora que los
inversores extranjeros, el empresariado local y el público en general
sabe quién guiará al país durante los próximos seis años, se
comenzará a aclarar el futuro”. |
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